Peritos de la FGR participaron en la revisión de los procesos y confirmaron la identidad química de la sustancia antes de su destrucción
Más de 900 kilos de clorhidrato de cocaína fueron incinerados en instalaciones de la Vigésima Segunda Zona Naval, como parte de un procedimiento coordinado entre la Secretaría de Marina y la Fiscalía General de la República (FGR).
El cargamento había sido asegurado el 16 de julio de 2026 en el rancho San Ulises, ubicado en el municipio de Tonalá, Chiapas.
Durante la destrucción estuvieron presentes autoridades navales y representantes de la FGR, quienes verificaron que el estupefaciente fuera incinerado en su totalidad.
Personal del Órgano Interno de Control de la Fiscalía también supervisó el procedimiento para constatar que se realizara conforme a la normatividad aplicable.
Además, peritos de la FGR participaron en la revisión de los procesos y confirmaron la identidad química de la sustancia antes de su destrucción.
La incineración forma parte de los procedimientos establecidos para eliminar narcóticos asegurados dentro de investigaciones federales y evitar que puedan volver a circular.
