La situación ha obligado a traer mercancía de otros estados, elevando costos de traslado y reduciendo disponibilidad de productos cultivados en la región
La falta de lluvias no solamente está afectando al campo, también comienza a reflejarse en los mercados. Productos básicos como el tomate, la cebolla y otras verduras han incrementado su precio ante la pérdida de sembradíos y la escasez de agua.
La situación también ha obligado a traer mercancía desde otros estados, elevando los costos de traslado y reduciendo la disponibilidad de productos cultivados en la región.
Para quienes viven de la venta diaria, el incremento representa un doble golpe: compran más caro y deben trasladar ese aumento al consumidor, mientras sus propias cosechas también resultan afectadas por la sequía.
A los precios de la mercancía se suman otros gastos como la gasolina y, para quienes trabajan a la intemperie, las condiciones extremas de calor. Comerciantes piden comprensión ante aumentos que, aseguran, no dependen de ellos.
