-Arzobispo de Tuxtla advirtió que la falta de límites, una educación deficiente y la exposición de menores a contenidos sexualizados pueden generar vulnerabilidad
Luis Vallejo
Ante los casos de abuso contra niñas, niños y adolescentes registrados en distintos ámbitos de la sociedad, el arzobispo de Tuxtla, José Francisco González González, llamó a recuperar los límites en la educación, fortalecer a las familias y construir una verdadera cultura de respeto hacia los demás.
En entrevista, moseñor González González consideró que la sociedad enfrenta un proceso de creciente exposición a contenidos y conductas sexualizadas, situación que, desde su perspectiva, ha contribuido a que se debiliten los límites y las formas de convivencia, particularmente entre las nuevas generaciones.
El arzobispo sostuvo que los abusos contra menores no se presentan en un solo espacio, sino que pueden ocurrir dentro de los hogares, escuelas, instituciones deportivas y otros entornos, por lo que consideró necesario reforzar la prevención y la vigilancia.
“Sí necesitamos como sociedad volver a crear no solamente una clase de civismo, sino una verdadera cultura cívica donde se respete al otro”, expuso.
señaló que esa cultura debe comenzar desde las relaciones cotidianas, evitando expresiones ofensivas o comentarios de carácter sexual hacia otras personas, además de promover una educación que permita reconocer y respetar los límites personales.
Asimismo se refirió al papel que juegan las redes sociales en las relaciones entre menores y adultos. Explicó que las plataformas digitales han multiplicado los contactos virtuales y pueden facilitar acercamientos que, en determinados casos, derivan en situaciones de riesgo.
En ese sentido, planteó que además de atender las consecuencias físicas de distintas problemáticas, también se requiere mayor atención a los aspectos emocionales y afectivos, debido a que existen pocas alternativas accesibles para quienes necesitan orientación especializada en este ámbito.
González González consideró que una parte fundamental de la prevención debe desarrollarse dentro de las familias, mediante una educación basada en el acompañamiento, la vigilancia y el establecimiento de límites.
“La mejor educación se da cuando hay familias unidas y familias integradas”, afirmó.
El arzobispo relacionó además la desintegración familiar con diversos problemas sociales, aunque reconoció que se trata de una problemática compleja que requiere atención desde distintos sectores.
Para finalizar moseñor hizo énfasis en que la prevención de los abusos contra menores no debe limitarse a una institución o sector de la sociedad, sino involucrar a las familias, escuelas, autoridades y comunidades, mediante una formación que coloque en el centro el respeto a la dignidad y los límites de niñas, niños y adolescentes.
