Con la realización del primer ejercicio de consulta popular en la historia del país, la incorporación de Chiapas al pacto federal se consolidó hace exactamente 202 años como una decisión civil y autonómica, lejos de cualquier tipo de imposición militar. Este 14 de septiembre se conmemora la fecha oficial en que la antigua provincia decidió unir su destino al de la joven República Mexicana, tras concluir el cómputo del plebiscito el 12 de septiembre de 1824.
Durante un encuentro académico realizado en las instalaciones del Tribunal Electoral del Estado de Chiapas (TEECH), el investigador Leonel Reyes González rememoró los detalles de esta coyuntura histórica. La conferencia titulada “Antecedentes de la participación democrática en Chiapas: el caso de 1824” sirvió para analizar cómo una población dispersa y golpeada por el abandono colonial definió la soberanía del territorio mediante la vía de las urnas. El especialista puntualizó que, en sus orígenes, la provincia no pertenecía al virreinato de la Nueva España sino a la Capitanía General de Guatemala. Sin embargo, las constantes cargas fiscales y la falta de atención por parte de las autoridades centroamericanas orillaron a los cabildos de Comitán, Tuxtla y Ciudad Real a girar la mirada hacia el proyecto que nacía en el centro del continente.
Tras la caída del primer imperio encabezado por Agustín de Iturbide, las cúpulas locales proclamaron el Plan de Chiapas Libre para establecer la Junta Suprema Provisional. Fue a través de dicho organismo que se negoció el estatus del territorio frente a un Congreso mexicano que decidió respetar plenamente la autodeterminación de los habitantes chiapanecos. El proceso de cómputo culminó el 12 de septiembre de 1824 y la incorporación se formalizó solemnemente el 14 de septiembre del mismo año. Un censo de la época contabilizó a 172 mil 953 personas repartidas en 104 pueblos de 12 partidos territoriales, entre los que figuraban Palenque, Tapachula, Ocosingo, Tonalá y la propia capital Tuxtla. Al término del cómputo, el 56 por ciento de los participantes votó a favor de incorporarse formalmente a México.
Aquel veredicto popular se tradujo semanas más tarde en la firma del Acta Constitutiva de la Federación, formalizada en noviembre de 1824. Posteriormente, la primera Constitución Política del Estado vio la luz en noviembre de 1825, reflejando de forma directa las precarias condiciones socioeconómicas, la dispersión geográfica y la composición indígena que caracterizaban a la entidad en los albores del siglo XIX.
En el foro del TEECH, Reyes González enfatizó que el derecho debe convertirse en un instrumento real de dignidad para las comunidades originarias, con las cuales la nación mantiene todavía una deuda histórica pendiente. Explicó además que el contexto legal de la época restringía la representación política únicamente a quienes poseían propiedades, un sesgo de época heredado del pensamiento ilustrado europeo y estadounidense.
A más de dos siglos de aquella jornada cívica, la adhesión por plebiscito se mantiene como un referente de la identidad regional. La entidad refrenda su condición de estado libre y soberano, habiendo trazado su propia integración a la geografía nacional a través de un mecanismo de participación que sentó un antecedente democrático inédito en México.
