Abandonados, más de 300 autos en calles de Tuxtla; advierten multas

23/septiembre/2026

-Con llantas ponchadas o llenos de basura ocupan calles, banquetas, espacios frente a talleres o zonas destinadas a la circulación
-Infracciones también contemplan autos estacionados sobre banquetas, camellones, parques y áreas reservadas para peatones
-Entre multa, arrastre y el primer día de depósito, el costo puede superar los tres mil pesos; piden a ciudadanía a reportarlos

Más de 300 vehículos abandonados permanecen en calles de Tuxtla Gutiérrez, de acuerdo con estimaciones de elementos de la Policía de Tránsito municipal.
Algunas unidades llevan meses inmóviles, con llantas ponchadas, cubiertas de tierra o basura, mientras otras ocupan banquetas, espacios frente a talleres o zonas destinadas a la circulación.
El problema no se limita al espacio que ocupan. Con el paso de las semanas, estos vehículos pueden acumular agua en partes de la carrocería, concentrar residuos y convertirse en refugio de fauna urbana, además de deteriorar la imagen de calles y colonias.
El Reglamento de Tránsito y Vialidad establece que, después de una denuncia, si una unidad presenta características de abandono durante más de 72 horas, la autoridad debe notificar al propietario y colocar un aviso en el parabrisas.
A partir del día siguiente, el dueño dispone de 15 días para retirarla. Si no lo hace, el vehículo puede ser enviado al Depósito Vehicular Municipal y los gastos corren por cuenta del propietario.
Las infracciones también contemplan unidades estacionadas sobre banquetas, camellones, parques y otras áreas reservadas para peatones, así como vehículos que talleres o negocios mantienen sobre la vía pública. Entre multa, arrastre y el primer día de depósito, el costo puede superar los tres mil pesos.
La ciudadanía puede contribuir a resolver este problema reportando los vehículos abandonados y dando seguimiento a las denuncias, mientras que los propietarios deben asumir la responsabilidad de retirar las unidades que ya no utilizan y evitar que las calles, banquetas y espacios públicos terminen convertidos en estacionamientos permanentes o depósitos de automóviles en desuso.