– 40% de los cultivos en la región “Frailesca”, enfrenta afectaciones por la falta de lluvias; productoras estiman que la cosecha de este año podría caer entre 20 y 30%
-Crisis golpea a una de las principales regiones maiceras de Chiapas, que en 2025 aportó 221 mil 979.4 toneladas al acopio nacional, equivalentes al 29.5% del total
Gaby Espinosa
Tuxtla Gutiérrez
Hasta 40 por ciento de los cultivos de maíz en la región “Frailesca”, enfrenta afectaciones por la falta de lluvias, mientras productoras estiman que la cosecha de este año podría caer entre 20 y 30 por ciento. La crisis golpea a una de las principales regiones maiceras de Chiapas, que en 2025 aportó 221 mil 979.4 toneladas al acopio nacional, equivalentes al 29.5 por ciento del total.
La falta de agua ya modificó el calendario agrícola. La siembra, prevista entre el 12 y el 25 de junio, se retrasó hasta finales de ese mes y principios de julio, aumentando el riesgo para las parcelas que dependen de las lluvias. En Villacorzo, productores advierten que la sequía ya compromete una parte importante de los cultivos.
“Estamos viviendo un problema de sequía muy fuerte aquí en la zona. Toda La Frailesca estamos sintiendo esta sequía que está afectando nuestros cultivos de maíz; ya estamos perdiendo un 40% de nuestros cultivos a nivel Frailesca”, señaló en entrevista Amir Zambrano Arrollo, Comisariado Ejidal de Villacorzo.
Para las mujeres dedicadas al cultivo, el problema también representa el riesgo de perder la inversión realizada durante meses. Sandra Luz Grajales Cuesta explica que la falta de lluvia mantiene en incertidumbre el resultado de un ciclo en el que ya se destinaron recursos para preparar la tierra y sembrar.
“Desafortunadamente, año con año tú haces proyectos y dices: bueno, este año me fue bien, el otro año me va a ir mucho mejor. Pero ahora sí que los pensamientos de uno, estos son los pensamientos de Dios; nosotros no nos esperábamos esta sequedad.
La verdad, el ver las parcelas, cómo la milpa se va secando, se va muriendo y tú dices: bueno, Dios mío, ¿qué está pasando? Entra una tristeza, como productora, porque inviertes económicamente; no es poco la inversión que se hace. Entonces, diario estamos pidiendo el agua, porque la verdad sí la necesita lo que es el maíz y, más que nada, nosotros para ganar esa cosecha nuevamente.”
Rosa Vázquez Estrada, con alrededor de 25 años dedicada al cultivo y entre cuatro y cinco hectáreas de trabajo, señala que el problema no es nuevo. Desde el año pasado, la falta de humedad redujo el rendimiento y ahora el panorama es más complicado.
“Desde el año pasado sí nos afectó mucho también, que sí bajó mucho lo que es el rendimiento del maíz, porque le agarró la sequedad. Y cuando fertilizaron, pues el maíz lo que hizo fue chamuscarse y ya no produjo. Ahorita, pues, en este año estamos más tristes todavía, por lo mismo también que no hay lluvia.”
A la falta de agua se suma el incremento de los costos agrícolas. Una bolsa de semilla puede alcanzar los 5 mil pesos y rentar una hectárea ronda los 4 mil. Ante este escenario, los centros de acopio representan una alternativa, con alrededor de 7 mil 100 pesos por tonelada, además de 200 pesos para traslado, frente a los 5 mil 500 o 6 mil pesos que ofrecen los intermediarios.
“Pero si vende uno con el coyote, pues está como en cinco mil quinientos, seis mil pesos. Por eso siempre buscamos un poquito más, que nos quede acá en la bodega.”
Alrededor de 20 mujeres productoras continúan llevando su maíz a los centros de acopio para obtener un mejor precio y sostener una actividad que representa ingresos y una tradición familiar. Sin embargo, el resultado del ciclo permanece condicionado a las lluvias: la inversión ya está hecha y las semillas están en la tierra.
