-El Arzobispo de Tuxtla, monseñor José Francisco González señala que hace falta una verdadera reeducación del respeto a la dignidad humana
Luis Vallejo
El presunto abuso sexual de un menor de edad en la comunidad El Naranjo, municipio de Sabanilla, evidenciado en un video que circuló en redes sociales, refleja una preocupante normalización de la violencia en la sociedad y la necesidad de una profunda reeducación basada en el respeto a la dignidad humana, así lo afirmó el arzobispo de la Arquidiócesis de Tuxtla, José Francisco González González.
Al ser cuestionado sobre el caso, González González sostuvo que ninguna persona debe ser vulnerada en su dignidad y enfatizó que cuando las víctimas son niñas, niños o adolescentes, las instituciones y la sociedad tienen la obligación de brindarles una protección aún mayor.
“Por desgracia, la violencia se ha ido institucionalizando, se ha hecho cultura. Vemos violencia por doquier: violencia en las groserías, violencia digital, violencia física, con el tema de la trata de personas y violencia sexual”, expresó.
El arzobispo señaló que toda manifestación de violencia deja secuelas tanto en las víctimas como en quienes la ejercen, pues, dijo, la conciencia termina por confrontar al agresor con la gravedad de sus actos, salvo en quienes han perdido completamente la capacidad de distinguir entre el bien y el mal.
Sin embargo, consideró que el verdadero reto es evitar que estos hechos ocurran y no esperar únicamente al arrepentimiento o a la sanción penal.
“Nos hace falta reestructurar la educación formal y la educación informal; la educación en las escuelas y la educación en las casas. ¿Cómo hacer que las diferencias entre las personas no se resuelvan con violencia?”, cuestionó.
Monseñor advirtió que los hechos violentos no son exclusivos de determinados sectores sociales, pues incluso personas con altos niveles educativos y económicos incurren en violencia intrafamiliar y otras agresiones, lo que demuestra que el problema trasciende las condiciones materiales.
En se sentido, afirmó que, aunque el marco legal es necesario para sancionar los delitos, el endurecimiento de las penas por sí solo no inhibe la violencia.
“Pensamos que porque un legislador propone una ley con más años de prisión se va a inhibir la violencia, y vemos que no es cierto. La violencia no se inhibe con eso; la violencia se inhibe con una cultura distinta”, sostuvo.
Asimismo, llamó a construir una cultura de paz desde todos los ámbitos, incluidas las campañas políticas, la convivencia cotidiana y la educación en el hogar, para enseñar que los conflictos pueden resolverse mediante el diálogo y el respeto.
“Nos estamos volviendo otra vez un país muy selvático porque hemos perdido esa educación básica de respetar al otro y saber dialogar para encontrar en las diferencias un camino de unidad”, lamentó.
El arzobispo concluyó con un llamado a fortalecer la educación como herramienta para reconstruir el tejido social y garantizar el respeto a la dignidad humana, especialmente de quienes se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad.
“Ojalá podamos reencontrar en la educación formal y en la educación informal caminos de paz, de pacificación y de verdadero respeto de la dignidad del otro, particularmente del más indefenso, de los más pequeños”, expresó.
El pronunciamiento del líder de la Iglesia católica ocurre luego de que un video difundido en redes sociales mostrara la presunta agresión sexual contra un niño de aproximadamente 10 años en la comunidad El Naranjo, municipio de Sabanilla. De acuerdo con las denuncias ciudadanas, en la grabación aparecen tres hombres que realizaban labores de campo; dos de ellos habrían participado en la agresión, mientras un tercero registró los hechos con un teléfono celular, lo que provocó indignación y exigencias de justicia.
