Tubo de ensayo

6/mayo/2026

 

René Delios

 

En éste país tenemos gente vulnerable que ha sido desplazada de sus derechos sociales desde hace mucho tiempo, por políticos corruptos y sus políticas equívocas, por lo que no se puede hablar ni de una justicia ni de una democracia boyante en México hasta que no sea parejo, y es evidente que desde pasados gobiernos se beneficiaron a ciertos sectores que se fortalecieron pero que no correspondieron socialmente con la nación, sacrificando la mejoría social de millones de ciudadanos, hoy en una marginación que data desde sus abuelos.

 

Y ahí está el historial estadístico del ayer al hoy.

 

Se insiste: el neoliberalismo promueve el individualismo a ultranza, no la idea social de que la riqueza de toda nación debe ser integral y sustentable: si solo eres el beneficiado, qué mejor; si se daña a terceros y al medio ambiente por eso ¡Ni modo!

 

Así, tres décadas tremendas desde el 94/XX, al 18/XXI.

 

Desde luego que cada cual le tira a lo que le conviene, porque así nos han gobernado y establecido el modus operandi, y así los sectores y sus intereses y, mientras, esos millones de mexicanos en la pobreza incluso extrema, siguen en las mismas en muchas regiones –incluso en Chiapas-, en municipios olvidados en su propios lodos, porque en la súper estructura se olvidan de la base social –como sucedió históricamente con doce municipios del estado-, y aun con eso hay munícipes que ahora, se siguen distrayendo en peleas epistolares como bizantinas en las redes sociales, defendiendo cada cual sus propias propuestas, cuando el trabajo se debe concentrar en los pobres.

 

No, sabemos que no es así.

 

A un buen esos pobres no les importan: qué se jodan; ellos buscan lo que sigue: son los idóneos y así, de alcalde a la diputación local, y del cargo público, a diputado federal, o al revés volteado: de alto funcionario, a alcalde.

Mientras en el gobierno federal se mueven las piezas: sale la líder de Morena, y entra una alta funcionaria, desvinculada con los escenarios del partido, pero enterada como pocas del cómo está el tabulador y en dónde se ubican los pobres del país.

Desde palacio la Alcalde conoce las piezas de Morena: sus mandos, recodos, entuertos y torceduras; al salir no le debe nada a nadie: la que entra puede actuar son compromisos.

Esos marginados deberían ser la causa común de todos los mexicanos como pueblo, pero nos acuñaron el individualismo a ultranza –decía- muy por encima de compromisos nacionalistas, partidistas, ideológicos, incluso religiosos: el varo y el poder por encima de todo, hasta por encima de la soberanía de la nación.

Pero hay un punto: éramos una nación dónde su gente era vista desde el exterior como parte del problema, es decir un pueblo corrupto, por permitir durante décadas y décadas que un grupo en el poder se hiciera de los recursos y propiedades del estado, aplastara el estado de derecho apoyando narcos, y generara mucha riqueza en unos y miseria acumulada en millones, en una nación cuyas leyes se aplicaron a modo, y en el que “las palancas” –yo creo que aún- eran la vía para conseguir lo que no se podía por la vía legal.

El “está bien parado” -¿Era o aun es?- sinónimo de poder, no por la capacidad, sino por la cercanía con el presidente, el gobernador, aquel alcalde.

 

¿O no?

 

No se hicieron las cosas bien, lo contrario se viera, se reflejara en una mejor condición de vida en todo México: la equidad, la paridad, la distribución de la riqueza siguen siendo palabras distantes, asignatura pendiente.

Así que está de más que se defiendan pasados modelos de gobierno y se le inventen actuales héroes, porque el desencanto de la realidad no permite pulir ninguna sigla y menos erigir estatuas a político alguno, el que sea.

Pero otra cosa es seguir explotando la retórica de los culpables del pasado: no hace falta.

La oposición no existe, de la misma manera en que esa oposición debe elevar el discurso y dejar de demandar intervención extranjera para terminar con el narco gobierno.

De serlo, para empezar, ni lo dijeran, pues ya estarían seguramente muertos.