-El nuncio apostólico Joseph Spiteri llamó a fortalecer la protección institucional y el acompañamiento humanitario en regiones afectadas por el desplazamiento forzado y la migración
La Iglesia católica en México mantiene un seguimiento permanente al fenómeno del desplazamiento forzado y la migración, especialmente en regiones donde la inseguridad y la violencia han obligado a comunidades enteras a abandonar sus lugares de origen, informó S.E.R. Mons. Joseph Spiteri, Nuncio Apostólico en México, durante una rueda de prensa realizada en el marco de su visita a la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez.
El representante del Vaticano señaló que en diversos estados del país existen comunidades que han sido desplazadas o que viven bajo condiciones que limitan el ejercicio libre de la labor pastoral, por lo que subrayó la importancia de dar seguimiento constante a la situación particular de cada diócesis, parroquia y comunidad. “Sabemos que en algunos estados, lamentablemente, hay comunidades que han sido desplazadas”, expresó.
Mons. Spiteri explicó que, si bien el Papa y la Santa Sede establecen lineamientos generales para el clero y las congregaciones religiosas, su aplicación depende del contexto local, lo que exige una formación sólida y un análisis cuidadoso de cada realidad regional. En ese sentido, remarcó que una de las prioridades de la Iglesia es garantizar que sacerdotes, religiosas y agentes de pastoral cuenten con condiciones adecuadas para ejercer su labor. “Para nosotros es fundamental que puedan desarrollar libremente su visión pastoral y servir al pueblo”, afirmó.
El nuncio apostólico enfatizó que, además de la dimensión espiritual, es indispensable contar con la protección de las autoridades civiles. Si bien reconoció que la Iglesia confía en la protección divina, insistió en la necesidad del respaldo institucional de los gobiernos y de los cuerpos de seguridad para garantizar condiciones mínimas de seguridad en comunidades afectadas por la violencia y la migración forzada.
En materia migratoria, recordó que desde hace décadas la Santa Sede cuenta con una comisión especial dedicada a la atención de personas desplazadas y migrantes, la cual trabaja de manera coordinada con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y con instancias de Naciones Unidas. Este esfuerzo busca acompañar a quienes se ven obligados a salir de sus países o comunidades “para buscar un futuro mejor”.
Destacó que numerosas diócesis del país, en especial en zonas de tránsito migratorio, han desarrollado albergues y espacios de atención que brindan apoyo humanitario, espiritual, jurídico y de orientación laboral. Aunque algunos de estos espacios registran actualmente menor ocupación, aseguró que existe una preocupación constante por fortalecer la atención integral a las personas migrantes, particularmente a aquellas que deciden permanecer y trabajar en México.
Mons. Spiteri reconoció que en distintas regiones del país existe demanda de mano de obra, lo que ha abierto oportunidades para que migrantes accedan a empleos formales. En este proceso, explicó, la Iglesia ha fungido como mediadora ante autoridades estatales y federales para facilitar permisos de trabajo y procesos de regularización migratoria. “No falta el apoyo espiritual ni la intermediación con las autoridades civiles”, sostuvo.
