-Una artesanía de origen prehispánico que combina conocimiento ancestral, materiales naturales y un elaborado trabajo manual transmitido por generaciones
Marco A. Rangel / Chiapa de Corzo
Artesanos de Chiapa de Corzo mantienen viva una de las técnicas más antiguas de México: la laca, una artesanía de origen prehispánico que combina conocimiento ancestral, materiales naturales y un elaborado trabajo manual transmitido por generaciones.
De acuerdo con el testimonio del artesano Jesús Suárez Coutiño, su formación inició desde muy joven en talleres artesanales y culturales, influenciado por el trabajo familiar y por maestras como Marta Vargas, reconocida por perfeccionar e impulsar la técnica de la laca en la región. Este arte se basa en la aplicación de una grasa natural mezclada con cochinilla local —distinta a la grana cochinilla de Oaxaca— y tierras naturales de la región, como el caliche, que tras un proceso de lavado, colado y secado se convierte en un material conocido como pizaco.
Los pigmentos utilizados son completamente naturales y permiten obtener una amplia gama de colores como rojos, vinos, verdes, blancos, lilas y azules. El tiempo de elaboración de una pieza puede variar, aunque en promedio requiere alrededor de dos horas, dependiendo del tamaño y la complejidad del diseño.
La técnica se aplica principalmente sobre frutos de cáscara dura, como toles, cumpos y cintas, e incluso sobre el hueso del cumpo, debido a su resistencia. La superficie debe prepararse cuidadosamente para que la laca tenga el agarre adecuado, ya que el brillo final y el pulido deben lograrse de manera natural, sin acabados artificiales.
El decorado tradicional se realiza principalmente con la yema de los dedos, técnica conocida como “quema de dedo”, con la que se forman flores y figuras características de la región. También se utilizan pinceles artesanales elaborados con pelo natural de gato criollo, ya que este proporciona la textura ideal para los detalles de hojas y trazos finos.
La laca es considerada una de las artesanías más antiguas de Chiapa de Corzo, con evidencias de más de 700 años de antigüedad. En la época prehispánica, las piezas representaban deidades como los dioses del maíz y del agua; tras la llegada de los españoles, los diseños evolucionaron hasta las formas que hoy se conocen.
Actualmente, solo tres estados de la República Mexicana trabajan la laca: Michoacán, Guerrero y Chiapas, siendo Chiapa de Corzo uno de los principales referentes a nivel nacional. Para los artesanos locales, esta técnica no solo representa un oficio, sino una identidad cultural que sigue viva gracias al trabajo manual, la tradición y el respeto por los saberes ancestrales.
