-Recibe desechos de cinco municipios que generan un promedio de 600 toneladas de desechos diarios, “superando con creces su capacidad” de recepción.
El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur) declaró que el basurero en el soconusco, ubicado en una superficie de 44 hectáreas, que se ubica en una zona de semi selvática, sobre la carretera federal 200, “enfrenta una grave crisis ambiental”, por los constantes incendios, que genera “la emisión de gases tóxicos y el incumplimiento de normativas ambientales, lo han convertido en un foco de alto riesgo para la salud pública y el medio ambiente”.
“La situación ha generado preocupación entre especialistas y organizaciones ambientales, quienes advierten que, de no tomarse medidas urgentes, las consecuencias ecológicas y sociales podrían ser irreversibles”, alertó la institución en mayo del 2025.
El técnico académico del Ecosur, Raúl Cuevas González, del Departamento de Ciencias de la Sustentabilidad, grupo de Biotecnología Ambiental, explicó que los incendios que se han generado en el tiradero se ubican en “las capas profundas” de los desechos orgánicos. “Estos al descomponerse sin oxígeno generan biogás, entre ellos metano, ácido sulfhídrico y dióxido de carbono”.
El problema en dicho basurero se debe a que los ayuntamientos no han buscado la forma para separar la basura. “Toda la basura va revuelta: orgánica e inorgánica. Esto provoca una descomposición anaeróbica en el subsuelo, lo cual genera metano y otros compuestos inflamables y contaminantes”, expuso Cuevas González. Pero la quema de plásticos, llantas y aparatos electrónicos provoca humos cargados de compuestos peligrosos, como furanos, dioxinas y metales pesados.
El basurero municipal recibe desechos de los municipios de Tapachula, Mazatán, Huehuetán, Tuxtla Chico y Huixtla, con una población de 351 mil 403.55 habitantes hasta el 2026, que generan un promedio de 600 toneladas de desechos diarios, “superando con creces su capacidad” de recepción.
“El basurero actual incumple esta disposición, ya que se localiza cerca de cuerpos de agua, lo que incrementa el riesgo de lixiviados tóxicos en ríos y zonas agrícolas”, dice el Ecosur, pero además de acuerdo con la Norma Oficial Mexicana NOM-083-SEMARNAT-2003, un sitio de disposición final debe ubicarse a no menos de 500 metros de una fuente de agua, que no se cumple, porque alrededor del basurero corren arroyos.
“La acumulación de agua por las lluvias, la mezcla de residuos y el paso de lixiviados hacia fuentes hídricas son indicadores claros de que el sitio ya no es apto. La norma establece que, en estas condiciones, debe ser clausurado”, detalló Cuevas González, pero diez días del siniestro, ninguna dependencia ha tomado “una acción concreta por parte de las autoridades locales o federales”.
“La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y otras instancias ambientales tienen la facultad de evaluar y sancionar al municipio si se comprueban violaciones a la normatividad ambiental”, explicó.
El investigador del Ecocur dice, que, entre las soluciones, se encuentra, que los habitantes de los cinco municipios deben separar la basura en residuos inorgánicos y orgánicos, para que hagan composta en sus hogares, con lo que se reduciría hasta un 50% en la carga de basura, mientras que un 25% puede ser mediante el reciclaje de materiales orgánicos como vidrio, metales o PET. “Solo un 25% del total debería llegar al basurero” sentenció.
