René Delios
Igual no quieren entender que México -o Chiapas- es uno a la hora de gobernar, y muy aparte de las siglas partidistas en el poder, no tenemos una buena cultura política que permita reconocer lo que el gobierno -aun no sea de nuestro partido- hace bien.
¿Todo está mal como dicen en la oposición?
Desde luego que no, pero se ha llegado a la radicalización, al extremo de los insultos en la máxima tribuna de la nación, que ha incluido golpes.
Polarizado el tema político, los descalificativos a priori, suceden desde los niveles municipales –lo vemos en Tuxtla con el “tabasqueño”-, en que al no coincidir con la administración se cae en la intolerancia y posible cierre a la discusión de parte del opositor.
Erróneamente el ex presidente AMLO lo dijo primero cuando refirió que: “o están con mi gobierno o nada”; sí, fue una frase que se oyó totalitarista, lo que dio motivo a sus adversarios a explotar la idea de que el gobierno de la 4T iba tendido al autoritarismo destructor, “tipo Venezuela”, cuando lo destructor es la corrupción, sea en el socialismo o el capitalismo.
El desarrollo por eso tiene que ser integral y sustentable, que permita al menos terminar con la pobreza global, ya no pedir la equitativa distribución de la riqueza, porque capaz se infartan ¡Son comunistas!
De los 20 países (el G20) al menos diez han sido devastadores con sus vecinos, a grado tal que hay rescoldos históricos al parecer insuperables: Estados Unidos, Rusia, China, Alemania, Reino Unido, Francia, Japón, Israel, Arabia Saudita y Corea del Sur.
Ciertamente me esperaba una crítica dura por parte de los seguidores de la doctora presidenta, porque insisto en que es demagogia hablar de la corrupción como el origen de nuestros males naciones, y no presentar a los culpables, que es lo que tampoco hizo su antecesor.
Nos hemos enfrascado en las polémicas estériles como cuando el ex presidente Zedillo, en entrevista acusó que los Gobiernos de Morena han convertido a México en “un Estado policial” en el que “murió la democracia”.
¿Con qué autoridad moral dijo eso quien comprometió miles de millones con el Fobaproa?
Y así como esas una cada semana, y mientras los mismos males aquejando a los mismos de siempre, que deben de ser el tema principal de éste país: los pobres.
Esto es que hay que atenderlos como parte de la sociedad, y a la vez, como obligación del gobierno; en ambos sentidos es humanismo, una palabra que pocos saben que fue planteamiento de AMLO, que no la usó con frecuencia –lo ha usado más Claudia (“humanismo mexicano”)-, por ponderar la figura de la 4T.
Pero bien se dice que la pobreza en México es para explotarla social y políticamente, en especial cuando son tiempos electorales.
Tiempos que se acercan, que removerán hilos ahora que el PAN se distanció del PRI, y que éste parece sin propuestas, sobre todo para el 27 en que se va a elegir a los gobernadores de medio país (17), y la cámara federal de San Lázaro.
La corrupción es implícita a la vida nacional, y ha sido modus operandi por sexenios y éste no va a ser la excepción -se insiste-, porque no se elimina por decreto, sino con ejemplos y deben ser contundentes.
Si la presidencia mete las manos en el proceso como ya acusan desde ahora, va a ser notorio, pues habrá observadores internacionales, incluso la gente del exterior que viene bajo consigna pagadas por gente de adentro, en busca de perjudicar al gobierno de Morena, aunque se le haga daño a la “insipiente” democracia de México, como dijo Zedillo, buscando minimizar los triunfos contundentes de Andrés y Claudia –ambos con votaciones sin precedentes y en progresiva participación-, aun sea claro que se trata de afectar la imagen del país como “dividido y antidemocrático”.
Como esta y otras tantas que ha intentado el conservadurismo, se verán más, algunas tan chuscas como esos bloqueos carreteros que apoyaron muchos, en la idea de que se cometía una injusticia cuando se trataba de todo lo contrario, al regresar el agua al uso colectivo, pero cuando quedó claro eso, ninguno reconoció su error, y menos la enorme corrupción que amparó por más de tres décadas a las concesiones federales de agua.