-Denuncian que aún cuando los bancos de extracción han sido clausurados, estos son reabiertos luego de pagar una multa económica
Durante más de dos décadas, la carretera que conecta a Chanal con Altamirano ha sido escenario de una intensa depredación ambiental. En un primer momento, cientos de árboles fueron talados; posteriormente, comenzó la extracción sistemática de material pétreo en los cerros de la zona. Aunque en diversas ocasiones estas actividades han sido clausuradas, los responsables reanudan operaciones tras el pago de multas económicas, lo que ha permitido el saqueo continuo de miles de toneladas de grava, arena y roca, presuntamente con la anuencia de autoridades del municipio tseltal de Chanal, en la región Altos de Chiapas, denunció una activista ambiental.
Durante un recorrido realizado entre las comunidades de El Naranjal y Mendoza, se constató la operación de maquinaria pesada que remueve cerros y montañas para la extracción de materiales utilizados en la construcción de viviendas y carreteras. Dichos insumos son transportados en camiones de volteo hacia la cabecera municipal de Chanal, así como a San Cristóbal de Las Casas, Altamirano y Comitán de Domínguez.
La zona afectada se extiende a lo largo de aproximadamente ocho kilómetros sobre la carretera que comunica a Chanal con Altamirano, Comitán y la Selva Lacandona. Se trata de un área boscosa y verde, rodeada de grandes cerros, donde la actividad extractiva ha dejado huellas visibles en el terreno, evidenciadas por profundos cortes en la tierra. De acuerdo con las denuncias, la extracción y comercialización del material pétreo se realiza con la participación de autoridades municipales y autoridades tradicionales de las comunidades.
Doña María, defensora del medio ambiente en la región, advirtió que esta actividad ilegal genera importantes ganancias económicas para líderes y autoridades locales, mientras el daño ecológico se agrava día con día. Señaló que durante la temporada de lluvias se han registrado derrumbes de rocas, tierra y árboles, situaciones que ponen en riesgo a las comunidades y que, aseguró, son consecuencia directa de la explotación indiscriminada de los cerros.
“La destrucción no se ha detenido; se sigue extrayendo material para distintos proyectos de construcción en municipios y ciudades. Desde hace años, pobladores indígenas han denunciado la presencia de maquinaria pesada, pero las quejas han sido ignoradas, mientras persiste el temor de deslaves que puedan afectar a las comunidades ubicadas en la parte baja”, expresó.
Asimismo, recordó que colectivos ambientalistas han presentado denuncias ante autoridades de los tres niveles de gobierno en años anteriores. Sin embargo, las clausuras han sido temporales, ya que los responsables pagan sanciones mínimas y posteriormente retiran los sellos para continuar con la explotación.
Finalmente, habitantes de Chanal reiteraron que el deterioro ambiental que enfrenta el municipio es consecuencia de la permisividad de las autoridades locales y de algunos pobladores, por lo que aseguraron que continuarán alzando la voz y exigiendo sanciones ejemplares contra quienes resulten responsables de la destrucción del medio ambiente.
