Cuando las piñatas se convierten en terapia y esperanza

24/diciembre/2025

 

-Viviana Mandujano Villatoro ha transformado papel de china en sonrisas, lo que hoy es un negocio familiar lleno de color y creatividad, comenzó como una recomendación médica y una necesidad de encontrar una forma de ocupar la mente y sanar emocionalmente

 

 

 

Durante 17 años, Viviana ha convertido el papel en arte. Ella atravesaba un periodo de depresión cuando su psiquiatra le sugirió realizar una actividad que le gustara y le permitiera enfocarse en algo positivo. Fue entonces cuando su amor por las piñatas se convirtió en una herramienta de bienestar.

“Cuando yo inicié a hacer las piñatas no había tutoriales, no había nada de eso para poder realizar una figurita. Entonces me fijaba nada más con mirarlas y me imaginaba, más o menos, cómo iba a ser, y ya poco a poco fui aprendiendo. También agradezco a las personas que me dieron su apoyo y me decían cómo hacerlo… y así fui creando mis diseños”, dijo.

En su taller, Viviana hace magia y elabora piñatas de todos los tamaños, desde las más pequeñas hasta gigantes. Con el paso del tiempo su creatividad se ha fortalecido, permitiéndole innovar constantemente en diseños y personajes. Señala que en una sola semana puede elaborar alrededor de 100 piñatas, ya que cuenta con clientes de mayoreo. Sus piezas se distinguen por su calidad, resistencia y colorido, lo que ha permitido que sus ventas sigan en aumento, especialmente en temporadas altas.

Más allá del aspecto comercial, Viviana considera que hacer piñatas ha sido una de las mejores terapias de su vida. Para ella, el tiempo en el taller transcurre sin darse cuenta, rodeada de colores, formas y de la satisfacción de saber que su trabajo hará sonreír a alguien.

“Es muy bonito entretener la mente con algo que le va a hacer sonreír a un niño o a un adulto. Es una muy buena terapia. Aquí las horas se pasan volando. Pasan amigos y me dicen: ‘Oye, te vimos desde la mañana trabajando y sigues todavía trabajando’, porque francamente el tiempo, para mí, se va volando con las piñatas. A cualquiera que esté pasando por una fuerte depresión yo se las recomiendo muchísimo: que se entretenga en algo que le guste, ya sea hacer deporte o hacer piñatas. Eso es lo más importante”, sostuvo.

La historia de Viviana es un ejemplo de cómo el arte, el trabajo y la creatividad pueden convertirse en un camino de sanación. Hoy, cada piñata que sale de su taller no solo lleva color y forma, sino también un mensaje de esperanza, demostrando que de los momentos difíciles también pueden nacer cosas hermosas.