Tubo de ensayo

5/noviembre/2025

René Delios

 

En el mundo empresarial crece una necesidad dinámica que desliza ya la idea de conseguir mano de obra barata a segundo término, y expande la conectividad para la distribución a primera línea, de ahí que las estrategias de localización de operaciones han adquirido una nueva relevancia, y México ofrece esa condición y de hecho, ya se están dando algunos modelos de logística como el nearshoring, reshoring y offshoring, dentro de lo más común de aplicar en los procesos aduanales, en la cadena de suministro y la expansión de negocios internacionales.

Y es que México se convierte en un destino atractivo para estas prácticas, y pues dicha posibilidad de éxito no les gustó a los de enfrente, aunque no fue logro de la 4T, pues esos modelos de comercialización son neoliberalismo puro, libre comercio, pero del que se adapta a las reglamentaciones de los estados, de ahí que desde la oposición mala lid, insistieron cuando se aprobaba la Reforma Judicial que ésta podría detener el nearshoring o “relocalización”, aún México ofrezca múltiples ventajas para las empresas que buscan optimizar sus operaciones y mantener su competitividad en un mercado global, porque hay un tratado comercial con EU y Canadá, que facilita –aparte de que hay vecindad-, el desplazamiento y la comercialización de productos a ese mercado.

Y eso lo han descrito y bastante, analistas económicos serios

En torno a la Reforma de marras, los ministros saben que no pueden tirar las reformas constitucionales, pero como otros tantos temas nacionales -y solo con el ánimo de denigrar-, en los medios masivos le dan vuelo al tema de la reforma electoral, según para exhibir el cómo se fragua ya no una dictadura, sino una regresión a partido hegemónico y antidemocrático, tratando de exponer o más bien de exhibir a nuestro país ante el mundo –así de desleales desde la ultraderecha- como una nación que va hacia el autoritarismo y a su presidenta como la continuidad del neopopulismo, aun haya sido electa –la primera mujer- con una votación superior a cualquiera de sus antecesores.

Y es que a la derecha no le importan las formas cuando está en franca desventaja.

Y es que no es especular: la derecha vuelve a convocar a una manifestación blanca en el país, para exigir paz, cosa que es difícil en una nación en verdad contaminada por el crimen organizado, que, lamentablemente esta presente hasta en la iniciativa privada.

Desde luego que para los analistas internacionales serios, los cometarios de la derecha mexicana y seguidores recalcitrantes no es de tomar en cuenta, y menos por los empresarios que ya no confían tanto en las certificadoras o calificadoras desde que manipularon la depresión de la Pandemia –que enriqueció a las farmacéuticas voraces-, exhibiendo como únicas vacunas confiables a las occidentales, descalificando –en campañas sucias- a la China “Cancino” y a la Rusa “Sputnik”, como si la tecnología de esas naciones no fuera reconocida.

Es más, vaticinaron que si ganaba Donald Trump, éste iba a sentar a Claudia Sheinbaum para darle instrucciones, y más que la verdad no me sorprende, sino que me confirma el por qué la oposición sigue perdiendo posiciones y credibilidad en México, pues solo fomentan su pesimismo político, no crecen el criterio de que con EU somos soberanías iguales y que ya no se trata de quien gane “del otro lado”, sino que se respeten las reglas del tratado de libre comercio de América del norte –que va a ser renegociado en 2026, precisamente por el nearshoring-, sin dañar las soberanías.

O sea que sin sometimientos.

Pero hay otro tipo de dificultades, me recuerdan los analistas del tema –completamente anti Sheinbaum-, en las que en esa negociación de 2026, sí podrían incidir desde la ultraderecha estadunidense para imponerse cuando, ya más de doscientas empresas de esa nación se manifestaron por dejar de hostigar arancelariamente no solo a México, sino también a Canadá, pues esa política sí podría ralentizar el flujo comercial.

México en su mayoría vende a EU productos agrícolas y agropecuarios. La tecnología que se produce en el país, no toda es nuestra, es decir, la mayoría son industrias extranjeras asentadas en México, y las más de origen norteamericano, que llegaron porque les ofrecieron –sí, durante el neoliberalismo-  tanto materia prima como mano de obra barata, y así sucedió tres décadas.

Cierto: somos ya el principal socio comercial de los vecinos, el segundo de ellos es Canadá.

Pero regresemos: piden paz y van a sacar más, pues la petición no dela gente, sino de la cúpula que organiza ese evento del 15 de noviembre, a no es honesta; tras esa convocatoria hay un fin político y no es otra que la misma estrategia de desprestigiar al gobierno de la 4T, en la idea lerda de que los decepcionados se van a pasar en automático de su lado.

No sucede así: la oposición no trabaja por ganar una mejor posición antes de los comicios de 2027. Insiste en que las redes le van a dar los votos, sin hacer un trabajo de acercamiento y de cobertura con la gente; su discurso, incendiario, no confunde y menos convence a la masa, salvo los que siguen al pie a los medios tradicionales y su “la gente ya despertó”, y deslizan que no hay evidencia de ello, o que indique una baja en la popularidad de Claudia Sheinbaum, quien contrariamente cerró octubre con mediciones que señalan que su índice de aprobación alcanzó el 79 por ciento.

Pero bueno, esperemos que esta nueva campaña colgada de un lamentable homicidio les de resultado, y mucha gente los apoye, porque la verdad es un tanto desalentador que en política nacional –y más si la presidenta mantiene su índice de popularidad en noviembre- esa oposición no de pelea digna, y solo muestre inquina y dolo, además de mucha frustración, porque no convence a la mayoría de los mexicanos.

Ahí sí que es cosa de ellos.