Editorial

5/noviembre/2025

 

Muy aparte de la efervescencia política que genera la oposición por el asesinato del alcalde de Uruapan –cuya esposa fue recibida ayer por la presidenta de México-, y que organiza manifestaciones sin ella, está la realidad de analizar o ejercerlo que se ha dicho lo que se debe hacer en México, para superar muchos rezagos teniendo con qué hacerlo.

Solo que eso tiene que ser integral, y desde luego, en equidad para que sea parejo el beneficio, no solo para la parte empresarial como sucedió en estados Unidos, en donde crece y en serio una inconformidad laboral significativa, impulsada por que los ricos se hacen descomunalmente más ricos, además de que se generan despidos masivos en ciertas corporaciones, lo que enfría el mercado laboral en esa nación.

¿Sucedería eso en México?

Desde luego, si se permite. De ahí la necesidad de que de que no se puede depender completamente de los productos del extranjero, por lo que hay que generarlos en el país, y se da que, sí es posible, porque con mucho se cuenta la materia prima, con la mejor mano de obra –famosa en EU-, que antes se vendía al inversor extranjero como “muy barata”, y sí, lo fue por sexenios, y los trabajadores injustamente fueron desamparados por el gobierno mismo, con un cinismo tal que hasta lo volvió constitucional al reformar la ley del trabajo a modo del empleador, y hasta el derecho a pensión lo cambió.

Con la 4T “va de retro”, y eso motivó una escalada de reacciones del “sector empresarial” que ya se superó, incluso se incrementó sustancialmente el salario sin que colapsará la economía, como auguraron los especialistas económicos.

¿Qué se debe de hacer en México para mejorar la calidad de vida, aparte de la necesaria seguridad?

Entregar los bienes nacionales para que lo exploten extranjeros, ya vimos que no funcionó; la voracidad y pobre correspondencia está cifrada en los resultados de cinco sexenios con PIB altos y ante la pérdida del valor adquisitivo, la pobreza fue creciendo, de ahí que se tenga que encontrar un punto medio, pero también honesto entre ambas partes, patrones y gobierno, pues verdaderamente hubo un tiempo en que ambos explotaron y perjudicaron a los trabajadores, pues estos seguirán estando en medio.