René Delios
El manipuleo informativo por el supuesto enemigo de la 4T, el magnate Ricardo Salinas Pliego, se incrementa por estos días ante lo evidente de que, va a tener que pagar lo que le debe a la federación, y ante eso, aparecen en apoyo sus amigos en El Financiero, El Economistas, ediciones que llevan siete años señalando que México se hunde, en mares que económicamente le han sido favorables, aun la voracidad del capitalismo dominante cuya última estocada acaba de darse -quizá por un error de México, ya veremos-, al cancelar EU 13 vuelos directos del AIFA y el Benito Juárez, a esa nación vecina, por “incumplimiento.
Y aun salga mentira, no les importa: matan gente dónde sea, o provocan el conflicto, sea en el Caribe, en Medio Oriente o Africa.
Y es que quien dice que se afecta a la libre empresa con impuestos asfixiantes como el que se le va a aplicar a cigarros y refrescos, Alejandro Malagón Barragán, es el mismo que cuestionó a Claudia Sheinbaum por no llegar a la reunión anual de la Concamin en Monterrey -entre otros empresarios- hará un año a lo más, y pues la arremete nuevamente contra la presidenta y la llamó autoritaria y demás calificativos misóginos.
Y es que esas son las recurrencias de quienes, chiquitos, la llaman “presidente”, y ya queda en ellos ante los millones que la llaman presidenta y que son a los que se supone, tienen que convencer de que la doctora -¿O también la mencionarán como doctor?-, nada más no la hace en el cargo.
Digo, esos dirigentes empresariales para nada son líderes sociales como para que preocupe si se pelean o no entre ellos: son hacedores de dinero y ya, pero se metieron desde hace mucho tiempo en política -porque los dejaron- y contaminaron la administración gubernamental del país a su favor durante tres décadas.
El neoliberalismo.
La nueva política, que se entienda, es lo contrario: despolitizar la economía del gobierno, recuperar el dominio productivo de los bienes de la nación, y distribuir con justicia social los beneficios.
Y en esto no tiene nada que ver el que, aun seas mejor ganes igual que el peor; ese es un manipuleo vil: se trata de sueldos justos, suficientes para la vida digna, sin las privaciones que por décadas sufrieron familias el siglo pasado para pagar una reducida casa, por ejemplo.
Contrario ahora en que Sheinbaum los invitó a palacio nacional ¿Pero por qué no fue la presidenta y ningún integrante de su gabinete a la reunión de la Concamin en Nuevo León el año pasado?
¿Postura terca, berrinche, ignorancia? Y otras tantas sandeces ocurrentes para denigrarla se dijo en algunos medios y columnas cuando, esas cosas tienen otro origen, sea por quien convoca, por el estado mismo gobernado por MC, o cualquier nimia que se les ocurra, pero que envía mensajes de que, “el peludaje” sí lo percibe, no lo descifra a la primera hasta que se explica, y obvio el “desaire” de la mandataria a la Concamin fue acompañado por una serie de críticas que no dicen nada porque no va a pasar nada.
Quiero decir que como entonces, es ahora a causa de que el señor Salinas Pliego, va a tener que pagar 74 mil millones de pesos, y por ahí va la resolución que, en EU, también tiene con trámite en contra, lo que demuestra que el señor es un trácala.
La otra es que ni en esa u otra reunión de empresarios es necesaria la presencia de la presidenta. Pero así se acostumbró el producto: politizar la economía, y ha costado muy caro.
Se trata de descontaminar, o sea, no politizar la economía del gobierno federal, y por esos días navegaba la inconformidad –al menos por la CMIC- porque la mandataria había autorizado que el Infovavit formara una mega constructora para hacer en el sexenio, un millón de viviendas al sesenta por ciento de lo que costaría a los trabajadores si la hicieran particulares, y sin el riesgo de mala calidad, como sucedió con miles de las casas que se hicieron en treinta años, y que se desmoronan solas, como sucede con sectores del Infonavit “Colosio” en Acapulco -sesenta mil casas-, de los más grandes del país, lo que quedó evidenciado primero con el huracán “Otis” y luego con “Jhon”.
Pero esa es bola pasada ¿Pero cosa olvidada para los que se pasaron pagando tres décadas una casa mal hecha?
Se privaron de todo por ello, para la familia.
¿Cómo se restituye no solo ese dinero, sino todo el tiempo de privaciones en la calidad de vida?
Desde luego que los de enfrente no se acuerdan, y sí alguien lo hace -por lo general la presidenta- es caer “en la retórica política”, todo por imponer criterios populistas cuando, la gente que padeció las maltrechas y caras casas, en las que no tuvo de otra que criar ahí y así a sus hijos, lo recuerdan, y eso no es cosa de la 4T: ahí están como testimonio miles y miles de casas por todo el país.
Incluso abandonadas por inhabitables.
Así -como pasó con la mega farmacia creada por AMLO de la que dicen que no funciona, e igual el tren Maya o la refinería Dos Bocas-, destrozaron el proyecto Infonavit de la mandataria -en la idea de que el gobierno todo lo corrompe-, pero sin mencionar que ellos, otrora, trataron de privatizar las empresas desconcentradas del Estado, y actuaron con corrupción por tres décadas y casi arruinaron a Pemex y la CFE, reduciendo su productividad a favor de empresas trasnacionales.
A los empresarios lo único que les interesa es ganar dinero, y en ese intríngulis el cómo lo hagan es lo de menos; lo han demostrado –aun haya sus excepciones- y no les importa si se afecta a la hacienda pública, a terceros o a la democracia, y el ejemplo lo tenemos en el cómo, la injerencia económica de la ultraderecha ya en los gobiernos neoliberales, de que el estado no debe ser productor, solo administrar impuestos.
Pero si también los evaden ¿Qué se distribuye?
Así, por décadas, tanto sueldos de miseria como evasión fiscal, se hincharon de dinero, y entonces fueron apareciendo mexicanos en las páginas de Forbes, como parte o entre los más ricos del mundo, Slim, por ejemplo.
¿Cómo?
Mientras en el país, el 49 por ciento en la pobreza, y el 17 en el marasmo de la pobreza extrema.
Y pues como esa política cambió, no están a gusto, se sienten despojados, y celebran o festejan lo que acaba de hacer EU con eso de cancelar vuelos del AIFA, o que se descarrilara un vagón del Tren Maya hace meses, y niegan que la refinería Dos Bocas esté al cien en un solo sexenio -aún dos años de pandemia- lo que no se había visto en 40 años, y les encantaría que se complicara el éxito premeditado del cinturón ístmico.
Han hecho de todo: hasta llamar ¡sacrílegos libros de texto! y otras tantas cosas absurdas que, ya a bola pasada, dan risa: a esos libros llamaron del diablo, del comunismo, y demás ridículos.
¿Qué no se acuerdan?
Pues la gente sí, sea los bajos sueldos, gasolinazos, el Fobaproa, las malas casas, la pobreza acumulada, el desplazamiento social, la represión, y demás etcéteras de acuerdo a la región del país.
Son los que apoyan a la presidenta, y lo volverán a hacer el 2027, año en el que se cumpla aquello de que “no hay mal que dure cien años”, en el caso de que el PRI, pierda el registro.