René Delios
Mujer ejemplares, sí, bastantes –en cada casa casi todos tenemos o tuvimos la fortuna de tener una, que nos hizo hombres y mujeres: criaron a los que ahora gobiernan, producen, desarrollan, enseñan; la vimos soportar al padre, a la familia metiche; eran otros tiempos: los de la sumisión, los del clero censor, los de la sociedad evaluadora y temible; los tiempos de autocensurarse y disciplinarse -ser sumisa- “como Dios manda”; hay mujeres ejemplares –decía- por todos lados, dando la entrega, desdoblándose por amor, multiplicarse entre la casa y el trabajo, y proyectando la especie: contribuyendo a la evolución: protestando.
¿Quiénes más que ellas y solo por ellas?
Aún con eso la marginamos, la dañamos, y si bien les va, la sintetizan a “tiene un cuerpazo”, y ya es mucho reconocerle que “es inteligente”, y vuelve el ciclo: a las mujeres “cráneo” las bloquean, y más aún si es bonita, y eso -lamentablemente- se registra desde sus propias iguales; ahí están los testimonios en las redes.
Pero eso lo veo ya en este andamio de la edad, y las cifras hoy en día sobre feminicidios y violencia de género en todos sus tipos, lo señalan, y va a ser difícil la concientización entre mexicanos –obvio chiapanecos-, a los que les falta mucha información, conocimiento, cultura, respeto y eso lo proporcionan los procesos educativos que permiten el razonamiento de la cuestión social.
Y nada más no hay la calidad educativa -incluyendo la casa propia- para eso, pues, lo contrario, se viera.
Nada más observar cómo se expresan de ellas cuando protestan, marchan, se plantan en protesta, como ha sucedido con las madres en resistencia.
México debe conocer desde la infancia que lo están explotando, saqueando, asesinando, los gobiernos y los depredadores sociales, y debe incluirse en la cuestión social de los libros de texto: evolucionar la educación básica y media superior a un compromiso más social con la gente que se instruye; decirle a los niños y niñas de este país: “esto sucede, y es por esto qué sucede”, para que entiendan que la corrupción es un depredador social.
Qué agredir a la mujer no es de hombres.
Pero aun lo finjan, para los políticos y sus políticas la educación, la información y la cultura no había sido prioritarias y se nota ahora en la calidad y nivel educativo de las masas: aún hay analfabetismo.
Aparte se dio la explotación de la pobreza lo que facilitó el desarrollo de la demagogia; desde la corrupción llegaron sus flagelos sociales como la impunidad, la inseguridad, la delincuencia, el hambre, el feminicidio.
Todo eso sigue: de ahí la urgencia de erradicar a la demagogia, pero no solo la del gobierno, sino también la que practica y usufructúa el pueblo, sobre todo el que se olvida de sus culpas, de sus grandes temas, por defender partidos, personajes, en vez que sus intereses sociales.
Desde 2021 hay la oportunidad de elevar el tema femenino, por ejemplo: desde 2024 por primera vez hay más mujeres en la cámara de diputados de San Lázaro: 251 diputadas, 249 diputados.
Hay más que nunca en el senado.
Pero curiosamente se vuelven más virales los hechos chuscos de dos legisladoras disputando una foto con un alto funcionario que sus participaciones en tribuna, en la que se escucha más las posturas de las siglas a las que pertenecen, eso incluyendo las cámaras estatales, en las que no hay eco a la lucha de las activistas, salvo fotos en eventos que no resuenan o solucionan lo medular: respeto, justicia, equidad, paridad real, no por cuota de género, que es el motivo o más bien la ley que permite tal presencia de mujeres en los legislativos.