Tubo de ensayo

28/octubre/2025

 

René Delios

 

Me parece desubicado qué por ser opositores, existan los que deseen y hasta se alegren de que en algo -por planeación, accidente o corrupción- fracasen los proyectos gubernamentales, aunque entiendo que celebren cómo caen las figuras de sus adversarios, y más si se lo ganaron a pulso, pero otra cosa es que hasta busquen obstaculizar programas de desarrollo, sean sociales o económicos, como pasó durante el pasado gobierno de AMLO, vía demandas de la derecha apoyadas por la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Resalta, claro está, que en lo nacional sí cuestionan a la 4T, pero en lo estatal –que es lo mismo- no hagan abiertamente ningún comentario alusivo; evitan hablar de Chiapas, aunque hacen suponer que son parte de esa tendencia equívoca a desear que todo sea fracaso, para reírse, burlarse, denostar, no solo al gobierno, sino a sus actores principales, y así sacar los rencores acumulados, los lipomas políticos o sus frustraciones más genuinas, porque ya no ganan con la estructura que les queda.

Así que atacan a la 4T y a su continuista Claudia, a su narco partido.

Desde luego que decepciona conocer de casos de corrupción en un nuevo gobierno, notar la incapacidad o superfluidad oficiales, de esa suficiencia tan común en los funcionarios públicos, en los representantes populares, en la autoridad de seguridad que toma actitud perdona vidas; el pueblo se lamenta que siga la incertidumbre en ciudades y zonas con presencia de narcos, y que Chiapas aún gravite desenredando problemas del pasado, que caciques o grupos o criminales generan a modo, para sacar provecho aun afecten el estado de derecho.

Pero en vez de que se apoye lo que se hace, se cuestiona la falla mínima y si se tiene cómo, la inflan y la manifiesta con dolo en la oposición, que lo es a veces sin sentido: para muchos el empresario Ricardo Salinas Pliego es un luchador social, cuando ayer el Grupo Elektra intentó paralizar a la nueva Suprema Corte de Justicia de la Nación, buscando impedir a los nueve ministros que resuelvan dos litigios por deudas por más de 34 mil 373 millones de pesos, por ejemplo, o que la senadora Lilly Téllez, es una voz nacional en el senado de la República, con derecho de pedir que invadan a México.

Son los que no ven en ninguna parte nada bueno; los que qué preguntan sí ha habido un objetivo social, pues no se le ven rumbo al país, y leo -o veo, según el caso- la autoría de la supuesta critica, y los más son personajes que en otro momento fueron protagónicos en la administración pública, o estuvieron en puestos claves de mandos medios, o de alguna u otra forma, fueron parte de los engranajes de pasadas administraciones, y desde luego no están en la jugada y se sienten desplazados, desperdiciados, ofendidos, pero aún sus acusaciones –pues desde luego que hay corrupción aún-, se ven lentos, no avanzan; no convencen a las bases, son solo comentócratas, en tanto, las encuestas, las que son serias y publican medios impresos como El País en España –nación en la que hoy se refugian los ex mandatarios neoliberales- arrojan que la oposición en México, nada más no levanta: se ubica a más de 42 puntos promedio y así no se ganan elecciones.

Es decir que los like no garantizan votos, y por más que lo exponen analistas serios, la oposición no realiza trabajo con las bases, las que son las que realmente les restan credibilidad, no creen en sus voceros, en sus exposiciones.

Por eso lo dicho por Ernesto Zedillo en España –otra vez desde el país Ibérico-, de que en México no hay democracia, no busca más que desprestigiar internacionalmente a un gobierno sustentado por 33 millones de votos, los más altos a favor para poder ejecutivo federal alguno, pero así se acostumbraron los políticos dela vieja escuela política mexicana, y las expresiones como esa se han escuchado desde que Morena sacó a los llamados conservadores de Palacio Nacional.

Y parece que así van a seguir: fuera.

Entre ellos mismos generaron ese modus operandi, y cuestionan que los presentes administradores del Morena no son integrales, porque no los integran, y los acusan de narcos, corruptos, ineptos, y también es cierto que  entre esas personas “en la banca”, hay gente de valía, experimentada, conocedora, y que debería estar en la administración pública, sobre todo en un Chiapas dónde el rubro social es un certificado de rezago, de olvidos y ausencias institucionales graves, que acumulados complica resolverlos, y son indiferentes a ello.

Les gana el hígado, la inquina, la animadversión al ver al adversario de la 4T como un enemigo, no como un connacional que piensa distinto.

Porque ese es el punto: no compiten políticamente contra, sino que combaten -reaccionariamente- al otro ideal, cuando Chiapas, por ejemplo, es un solo pueblo y los pueblos permanecen, tienen identidad; los gobiernos son efímeros y cuestionables, pero igual por eso perfectibles.

La oposición no propone, desprecia.

Y sí, todos los gobiernos que han llegado en el siglo XXI son cuestionables, entraron a gobernar un Chiapas decantado por el desgaste social, desencantado de sus gobiernos corruptos, y aún con eso se sintieron impolutos, fueron autoritarios, prepotentes e indiferentes.

¿Si la percepción popular sobre ellos es esa, qué puede cambiar ese criterio? ¿Los memes en contra de los que están en los mandos ahora?

Cada gobierno tiene su momento, su oportunidad de beneficiar a su pueblo, de darle dignidad, y es ese pueblo el que le da su lugar histórico, y se llama voluntad popular, y es contundente.

Ahí están los resultados electorales de 2018 a la fecha, y los índices de las encuestas ya no de acá dentro, sino de allá afuera, a dónde gusta mucho fijar la vista esa oposición tanto afónica como agónica, a cuyas dirigencias nacionales y estatales le deberían exigir sus seguidores que ya den el nivel, porque en realidad solo se les ven puras bravatas y ocurrencias que no mueven a su favor los dígitos de la estadística que favorece abrumadoramente a Morena.