René Delios
Así como los viajes del priista Alejandro Moreno y de la panista Lilly Téllez a Estados Unidos, como Milei, arrastrarse ante los vecinos del norte, sabiendo que tienen en la punta de la lengua declarar que hay un narco gobierno en México, y hasta intentar sino una invasión, lograr el control de la seguridad interna del país, so pretexto de luchar contra grupos terroristas, como declaró Trump a los carteles mexicanos, en lo mismo caen los medios de comunicación en el país, que tienen objetivos muy claros de desinformar a la gente, creando una realidad alterna, sin más sustento que repetir mentiras a diario al modo añejo de Goebells, todo en base a un resentimiento por el retiro serio del varo de publicidad que fue por sexenios un ingreso descomunal para éstos medios, que comprendía a la vez a sus colaboradores más destacados.
Así que no se confundan: con los medios informativos la diferencia no es por ideología, es por economía; no se trata de debatir ideas –ni realidades sociales-, se trata de invalidad al adversario, incluso con insultos, descalificativos o acepciones deleznables, buscando descuadrilar la percepción de la gente, con la idea de que México se hunde en el caos y la inseguridad, cuando ellos así dejaron a la nación.
¿Pero porque no pueden entonces ganarle a Morena en las urnas? ¿Qué le falla a su estrategia de manipulación?
Y es que pese a tener cómo, no han logrado desarticular la idea de cambio, aquello de “Morena, la esperanza de México”, está en pie, y que más que una frase es un camino, una decisión de rumbo, pero colectivamente, de y para todos, que es lo que no se hizo con el neoliberalismo que, ahí están los números, solo benefició elites.
Desde luego que somos muchos los que tenemos claro el pasado, pues lo vivimos y padecimos, pero los jóvenes ahora son más estudiados, tienen acceso inmediato a la información -sin censuras- de primera mano, tienen claro que no se justifica con nada treinta años, cinco sexenios sin avance importante en el desarrollo humanos de millones de mexicanos, a los que no solo se trata el sacarlos de la pobreza, sino de darles los elementos de infraestructura para que no vuelvan a caer en ésta.
El caso es que ni negarles la información avalada por el Banco Mundial y el Inegi, que en un solo sexenio salieron de la pobreza 13 millones 400 mil personas, y esos medios informativos no destacaron ese hecho.
Tenemos claro que también es una jalada, señalar que en el neoliberalismo, todo estuvo mal, y que dejaron un país saqueado, empobrecido.
¿Y los responsables de eso, dónde están?
A diario como AMLO la doctora Sheinbaum arenga en contra del neoliberalismo satánico, pero sin culpables. Se habla de fortunas robadas a la nación, pero ¿Dónde están? No se pueden diluir, desaparecer.
Solo se pueden trasladar a otro lugar y transformarla en más riqueza.
Tenemos entonces que desde ambos bandos dan verdades a medias: si a éste país lo saqueó el neoliberalismo, queremos culpables; si la prensa miente, hay que exhibirla como tal: verdad sobre mentira, sin atacarla, pues si ellos usan puntillas como “fuentes cercanas al gobierno aseguran…”; o “en los corrillos políticos se dice que…”, las contestaciones de contundencia podrían ser “Con relación a la versión viral en la que se afirma…” y se expone lo real sin mencionar al generador de la fake news, en una simple aclaración sin confrontación, como ha hecho en varias ocasiones la oficina de comunicación estatal.
Pero aún me anda la pregunta de ¿Por qué, si le meten tanto varo, tanta cobertura, y desgastan -como desprestigian- a sus intelectuales, artistas, académicos, comunicadores y reporteros, no se les reporta eso en números a favor?
Porque de a cómo se ve el panorama político real, el de estadísticas serias, no van a revertir en año y medio -en que se realizarán las federales intermedias-, la paliza que morena les ha puesto desde las presidenciales del 18, en 23 entidades federativas, mil 78 alcaldías, 25 congresos locales y obvio las cámaras federales, en los últimos siete años.
Pero bueno, estaré en un palco viendo su actuación.