Tubo de ensayo

17/octubre/2025

René Delios

 

Así como hemos perdido asombro por los sucesos delictivos en nuestro país, ya tan frecuentes con toda su saña, también con los escándalos de los políticos y ya ni se diga con las cosas chuscas que protagonizan, sean servidores públicos o dirigentes partidistas, de los que la opinión pública hace burla, memes, opiniones.

Eso sucede con mayor intensidad desde que hay redes sociales en lo que va de este siglo, en que se da lo que antes era inconcebible: cuestionar con todo a los presidentes en turno.

Desde que Zedillo empezó a hablar de los “malosos”, pasando por Fox y su conocimiento sobre “Borgues”, siguiendo con Calderón y su “michoacanazó”, Peña y su “Bogart” por aquello de la Casa Blanca, pues ya se lleva un buen de pifias de presidentes y sumando, pero ninguno había sido tanto exhibido como cuestionado, como Andrés Manuel López Obrador.

Sus antecesores merecieron una oposición crítica, sí, pero no tan reaccionaria; fue radical, pero no enemiga: a AMLO le desearon hasta la muerte, y eso desde todos los niveles opositores, desde la derecha, la ultraderecha, pero no así la escala centro –o sea, el priismo-, y desde luego ni los segmentos de lo que quedaba de la izquierda “original” en el PRD.

Entendemos que en la política una cosa es la crítica firme, el cuestionamiento de momento, la buena observación en el tema, y otra cosa el escándalo político, porque éste repercute no solo en la imagen del generador del tema, sino en el criterio de miles de personas ante sus proyectos de gobierno, y ni negar que al ex mandatario mexicano, al menos ante el índice inicial de sus seguidores en 2018, le publicaron que habían bajado y así como ahora con Sheinbaum, esa manipulación la debieron parar los estrategas de la oposición pues, ante la contundencia con que en el 2020 perdieron el Estado de México, y en las federales intermedias del 2021, las cámaras federales, no tuvieron qué responderle a sus seguidores.

Ahora viene lo mismo, pero sin AMLO.

De ahí que han querido desvincular a la presidenta de él, promoviendo una como ruptura entre el santón morenista y la científica, en el afán de hacer creer a las masas –por enésima vez- que morena se derrumba, fracturada desde arriba, en espera de desprestigiar a la 4T como una continuidad populista con su “primero los pobres”, que ni negar que ha dado resultado tanto como proyecto social como político, y sin intermediarios que puedan usufructuar imagen: es directa para la mandataria, que es la que proyecta, autoriza el varo.

Y es que en el 27 no solo se contiende por la federal de diputados, sino que se renuevan más de la mitad de los estados del país, que representan en conjunto el 65 por ciento de los gobernados, incluyendo 19 congresos estatales, cientos de ayuntamientos, miles de regidurías.

De lo que se contiende, doce estados –de veintitrés que gobierna- son de Morena: Sonora, Baja California, Baja California Sur, Colima, Nayarit, Sinaloa, Michoacán, Zacatecas, Campeche, Guerrero, Quintana Roo y Tlaxcala; tres –de cuatro que tiene- del PAN: Aguascalientes, Querétaro y Chihuahua, uno –de dos- por Movimiento Ciudadano: Nuevo León y uno por el Partido Verde, que es San Luis Potosí.

Es por eso que inventan descaradamente de todo, en una manipulación de contenidos que ya llamó la atención de la prensa mundial, pues incluso hasta opinan sobre asuntos de otras naciones que, por solo ser gobiernos de izquierda, son insanos, corruptos, como los casos de Venezuela o Colombia, cuyos problemas y diferencias deben resolver sus nacionales, no EU.

Entonces por qué no “cuaja” su caldo de cultivo sobre la gente tonta y fanática de México, si es tan fácil de convencer como dicen.

¿No sirve TV Azteca -adversario abiertamente declarado- y su cobertura? ¿Igual la de Televisa, Radio Fórmula, Cadena Raza, El Financiero, El Economista, la revista Siempre!, en fin.

¿Perdimos la capacidad de asombro, o de plano preferimos al nuevo que al mal conocido?

Ya lo veremos en la resultante del 2027, pues medio país y la cámara federal con 500 diputados está en juego, por lo que desde 2026 empieza todo ese redondeo con miras al 2030, porque se trata de la continuidad del proyecto, no solo de individualismos tan usuales en la política bloff que padecemos ahora.