René Delios
Una cosa es combatir la pobreza y otra enfrentar al crimen organizado. Para lo primero se necesita dinero, y para lo segundo, eficiencia; ambas cosas no las tiene en abundancia el gobierno, como para erradicar el problema a corto plazo, es decir, en un sexenio.
No, eso no va a suceder.
Si el músculo criminal crece, es porque la logística gubernamental es lenta; la otra es que es corrupta –desde el siglo pasado-, pues ese crimen por mucho que tenga varo y gente, no podría competir contra la estructura de un Estado, salvo éste esté contaminado, y sí, sin el conocimiento y apoyo de pasados gobiernos el músculo del delito no hubiera crecido tanto, y para los que conocen de eso, no lo dudan, y saben de dónde el origen de esos carteles.
Y es por eso que a los que gobernaron y nos representaron desde que inició el siglo, le cuestionamos ¿Nos gobernaron bien; nos representaron bien?
Evidentemente no.
La gran mayoría –leo- ganó su elección municipal, distrital e incluso estatal, con menos votos a favor que el promedio de abstencionismo en su elección correspondiente.
¿Se siente agradecidos con el electorado, pues la mayoría no lo votó a favor?
Porque sumando los votos para otros candidatos y los abstencionistas, resulta que la mayoría no voto por éste.
Así que la más de las veces tenemos electos para todos los cargos que no lograron ni la tercera parte de votos a su favor del listado nominal correspondiente a su elección.
¿Nos representa?
E igual con la primera presidenta de México que, sabemos, obtuvo 35 millones 874 mil votos de 99 millones 084 mil 188 del listado nominal; o sea que ganó con un poco más de la tercera parte de éste listado, esto es que –se supone-, 62 millones de mexicanos promedio no votaron por Claudia Sheinbaum, y restándole a eso un abstencionismo del 38.5, hay que valorar que 38 millones 147 mil 412 no emitieron votos por nadie, pero bien mirado ese abstencionismo
fue mayor que el voto total de Sheinbaum.
En México se gana con lo mayor en proporcional, y como en miles de casos en las constitucionales del 24, fue mayor el abstencionismo que los votos a favor en miles de casos: todos callan a modo y ni tocan el tema.
Así que eso es lo legal. ¿Pero nos representan?
Democráticamente sí, en su modo legal, pero legítimamente no, en su modo asistencial.
Haciendo números son representante de partido, no de los ciudadanos.
Lo político se observa cuando, la orden palaciega se emite y no hay para dónde, más que obedecer la instrucción.
Sobre el tema ya se ha escrito mucho, como también del abstencionismo, que ya es un innegable resultado electoral, que los partidos –no solo el ganador- deberían tomar como un mensaje social claro de que esos partidos o están obsoletos o terminados, y nada más no se ve trabajo de campo.
Prefieren seguir con lo mismo, descalificando todo trabajo, obra, planteamiento de Claudia, la 4T o Morena.
Despliegan campañas millonarias más rencorosas que efectivas, algunas con mucha imaginación y talento, incluyendo las graciosas –ni negarlo-, pero no le dan votos, aun usen y abusen con el tema de la inseguridad, que la gente sabe bien gestaron oligarquías desde el siglo pasado, a los que bien les cae que desde Estados Unidos se la quieran endosar solo al actual gobierno sin mencionar a los del pasado, como sí eso convenciera a los mexicanos que saben claro que al menos en EU, la droga es negocio de hasta de banqueros que blanquean al año 180 mil millones de dólares.
Es por eso que éste pueblo aplica el sentido común y sabe quien es quien, y así forja su decisión, a veces sin platicar con nadie.