Tubo de ensayo

4/octubre/2025

 

René Delios

 

Ya tiene un año que el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar fue a Cuba para observar de cerca los programas educativos que ese país ha implementado para elevar los índices de alfabetización, y dialogó con la directora de Educación para Adultos de la isla, Maura Tomasen; a la fecha ya la estrategia de alfabetización de Chiapas Puede ha merecido reconocimientos, empezando por la misma mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum y el secretario de educación, Mario Delgado.

El mandatario varias veces ha enfatizado que la tirada es sacar adelante a Chiapas a través de un esfuerzo basado en el respeto y la solidaridad con las poblaciones más vulnerables e históricamente marginadas, pues “Creemos que el humanismo consiste en brindar oportunidades para que las personas se desarrollen en condiciones de igualdad y con conciencia. Por eso, no escatimaremos esfuerzos para lograr este propósito humanista”.

¿Y qué tenemos?

Un importante avance en los índices de alfabetización que me niego a llamarle “combate a la ignorancia”; nadie es ignorante, pues en ese caso los letrados serían ignorantes en los artilugios del campo, y que me quedo con el termino tal cual: alfabetización.

En ese tenor el mandatario ha recorrido el estado acompañando el programa Chiapas Puede, en especial en aquellos municipios con altos índices de olvido, porque para qué tanta vuelta: el analfabetismo como la desnutrición tienen presencia porque ha habido ausencia institucional, eso permite que se genere vulnerabilidad social y sus tremendas consecuencias que pueden llegar hasta la violencia familiar.

Recién, en la parte norte del estado, Sunuapa, Ostuacán y Francisco León, el doctor Ramírez Aguilar destacó que recorre cada municipio de Chiapas para mantenerse cercano a la gente –modo barrio- e impulsar acciones –modo ejecutivo- en favor de la paz, la salud, la educación, la igualdad de género, la infraestructura de caminos y el programa de alfabetización Chiapas Puede, con el objetivo de fortalecer el desarrollo y elevar la calidad de vida de la población y eso es en parejo: desde cabeceras municipales, ejidos, escuelas, mercados o distintas zonas urbanas y rurales, llegándole por aire, tierra y agua.

Dice que quiere qué sientan a su gobernador como un amigo, aliado, hermano y familia.

Pero alfabetizar no es miel sobre hojuelas, tiene sus problemas a superar y a veces de acuerdo a cada región –cubierta la capacitación de los alfabetizadores- e incluyen dificultades individuales para adquirir lectura y escritura, como la dislexia y la disgrafía, y desde luego los desafíos sociales y sistémicos –que no faltan- como el acceso a la comunidad, falta de materiales y equipo de apoyo, y obviamente factores socioeconómicos y familiares que deben contemplarse, pues se manifiestan en retrasos en el aprendizaje.

Recuerdo que desde los años del gobierno del general Absalón Castellanos Domínguez se aplicaba una estrategia de alfabetización que en la fecha fue celebrada pues, se consideró como una justicia social para con una entidad en verdad olvidada.

De eso hace nueve lustros.

Hoy, superando el trabajo del INEA, el proyecto estatal de alfabetización “Chiapas Puede” ya tiene reconocimientos, decía, y destaca uno internacional que es de la UNESCO, que precisa que tiene un enfoque innovador que se adapta a las necesidades de los hablantes de lenguas indígenas, es decir que es un modelo de alfabetización intercultural bilingüe, y eso obliga a que los instructores sean bilingües.

Y aunque hay mucho que decir –y cuestionar- de la educación en general en Chiapas, tanto por las culpas como por las consecuencias que aún se arrastran por ello, en materia de alfabetización el avance es ya visible, en algo necesario que debió esperar décadas para ser posible y con Chiapas Puede, se pueda levantar la bandera blanca de la alfabetización.