Joven ingeniero en México vive en una cisterna adaptada por no poder pagar renta

6/octubre/2025

Agencias

La búsqueda de un espacio digno para vivir se ha vuelto un desafío cada vez más complejo para los jóvenes en México. La historia de Sergio, un ingeniero biomédico de apenas 20 años, lo demuestra, pues decidió habitar una cisterna adaptada como departamento ante la imposibilidad de pagar una renta convencional.

En su video, Sergio muestra con naturalidad cómo es su vida dentro de un espacio que en otro tiempo sirvió para almacenar agua. La estructura fue acondicionada para que pudiera instalar una cama, un escritorio, un par de sillones, un mini refrigerador y un pequeño mueble para improvisar una cocina. Aunque se trata de un lugar reducido, él asegura que lo ha convertido en un sitio habitable.

Las carencias, sin embargo, son evidentes: no hay baño propio, por lo que debe salir a un área común del edificio, y tampoco cuenta con ventanas. Para evitar la falta de oxígeno, instaló cuatro extractores de aire.

El joven explicó que la decisión de mudarse a este singular espacio respondió más a la necesidad que a la elección. Originario del Estado de México, no encontraba en su zona la carrera universitaria que quería estudiar, por lo que tuvo que mudarse.

Frente a él había dos alternativas: compartir un cuarto con otros tres estudiantes o aceptar la cisterna como vivienda. Eligió la segunda, aun sabiendo que no reunía las condiciones ideales.

El caso de Sergio se convirtió en un símbolo de las limitaciones económicas que enfrenta la Gen Z. Mientras que generaciones anteriores podían aspirar a independizarse en cuanto conseguían un empleo, los jóvenes actuales deben postergar ese paso por los altos precios de la vivienda y la precariedad laboral.

La experiencia de habitar una cisterna podría parecer un caso aislado, pero en realidad refleja la creatividad y la resiliencia de los jóvenes frente a la falta de opciones accesibles.

Mientras tanto, el video de Sergio continúa generando conversación en redes sociales, donde muchos lo aplauden por adaptarse a su realidad, pero otros lamentan que la necesidad lleve a habitar espacios pensados para almacenar agua y no para vivir.