Vuelve el tema de las tarjetas bancarias a la Cámara de Diputados, pues Morena presentó una iniciativa para que los usuarios de tarjetas de crédito o débito, las puedan cancelar en un plazo máximo de tres días, sin costos, comisiones, penalizaciones ni trámites excesivos, agregando que se reconozca como nula la emisión de tarjetas emitidas sin consentimiento expreso de los usuarios o bien que se entreguen mediante publicidad engañosa y obligar a los bancos a reembolsar cobros indebidos.
Actualmente –obvio por ganancias- la mayoría de las entidades financieras y comerciales exigen trámites innecesarios, requisitos ambiguos o generan demoras injustificadas, para cancelarlas; y por otro, practica la emisión de plásticos sin solicitud expresa de las personas, porque se las cobra y descuenta directo de la cuenta.
En la legislatura pasada, tanto Morena como el PRI presentaron una iniciativa en esa misma cámara, para prohibir las tarifas por retiro de efectivo y consulta de saldo en cajeros automáticos, sin importar si pertenecen o no al banco del usuario.
De inmediato mereció el apoyo popular, pero la propuesta no prospero: ya forma parte de la congeladora legislativa.
Los bancos en México cobran una comisión por retiro de efectivo cuando lo haces en cajeros que no pertenecen a la institución bancaria que emitió la tarjeta, y el punto es que cada banco aplica sus propias comisiones, esto es no hay una tarifa única, además de que varía el monto de acuerdo a la ubicación del cajero y del giro comercial del lugar donde estén instalados, es decir, no es el mismo costo en centro comercial que en un aeropuerto al que se cobra en la sede bancaria, y aparte es otro si es la operación es moneda extranjera.
¿En qué terminará esta iniciativa?
Para muchos especialistas muy probablemente en la congeladora.