Tubo de ensayo

2/septiembre/2025

 

René Delios

 

Todo lo que dijo la presidenta constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, sobre el estado que guarda la nación en su primer informe de gobierno, sus adversarios lo van a minimizar, pulverizar, ridiculizar, en una catarsis que les funciona solo a ellos –y hasta gracia tienen algunos-, pues las clases populares ni los toman en cuenta, pero justifican esa verdad por el reparto de los dineros federales, a través de esos programas sociales que si bien son necesarios y efectivos –de acuerdo al INEGI, conste- para reducir paulatinamente la pobreza, no dejan de tener un tufo electorero, pero hasta en la oposición dice que son buenos, y ni los mencionan como contra gobierno.

Muy aparte de los avances, de la estabilidad económica –ahí están los números- todos tenemos claro que si algo es sumamente condenable y repudiado por la sociedad es la acumulación de riqueza nacional por parte de empresarios y hasta los políticos, y más en aquellos que llevan su gobierno con manipuleo popular.

Así han pasado sexenios anteriores al de AMLO, y ninguno redujo la pobreza, pero anunciaban con marquesinas importantes incrementos al Producto Interno Bruto, y la clase empresarial celebraba con magnos reconocimientos -vía sus oligarquías- de la Coparmex, Concanaco, Canacintra, Canaco-Servitur, CCE y échele la pléyade de asociaciones, organizaciones y cámaras de productores en todos los rubros; comerciantes y prestadores de servicios en México y los estados del país, que se volcaban a través de los medios impresos y electrónicos a reconocer –los días primero de septiembre, otrora día del presidente- el informe “contundente, palpable, maduro, cierto” del señor mandatario.

¿Qué no se acuerdan?

Quizás porque desde hace un sexenio ya no pasa, y ya no hay ese despliegue que había antes en que esas oligarquías sellaban su compromiso con el presidencialismo, que vía institucionalismo a ultranza le hizo un enorme daño a la democracia y a la administración pública, pues las corrompió.

Digo, a modo.

Eso no quiere decir que la banda no tenga claro que aún hay -sin distingo de partidos- los que aprovechan su condición de servidores públicos para enriquecerse, por las vías menos pensadas, y que desde luego perjudica a los gobernados. Mirar nada más el cómo dejaron a México, señalado por todos lados como un país de violencia delictiva y además con un gobierno corrupto –pues esa imagen no se va a quitar de tajo en el mundo- y con altos índices de impunidad, pues como que nos han de imaginar en el infierno.

Pues no.

Resulta que también México recuperó imagen y el promedio de visitantes internacionales y el turismo va a rebasar este año los 60 millones de visitantes internacionales, lo que es varo, mucho varo para ese sector, pero también las líneas aéreas internas, las camioneras, la gente de playa y ciudad colonial y pueblos mágicos, zonas arqueológicas, áreas con bellezas naturales, y aún con eso, no reconocen que México se ve seguro afuera, y es acá dentro dónde explotan de más el morbo.

Así que tampoco lo harán hoy en los titulares de prensa, en las columnas políticas, redes, radio, “a cuadro”, en fin. Van a seguir con sus mismas cantaletas: el país se hunde, hay impunidad, sigue la violencia. Igual ya perdimos la capacidad de asombro, porque cómo que la gente no los escucha o lee sus opiniones.

Pero nada más reciben un rozón, esos políticos señalados, evidenciados o cuestionados, se dicen perseguidos políticos, difamados, víctimas de componendas de la presidenta como Salinas Pliego por el caso Electra –que debe miles de millones de pesos al fisco-, como Alejandro Moreno o Lilly Téllez y la insinuación de sentirse amenazada por las críticas que le manda la gente.

¿De qué les sirvió tanto teatro?

Se entiende que la corrupción sigue siendo el tema principal de la agenda nacional, por encima de la violencia, la inseguridad, el desempleo y la penetración del narco en todos los sectores; esa corrupción es la madre de todo eso.

Actualmente se diseñan estrategias para combatir la corrupción, pero por lo que sea, incluso hasta en la buena, en los legislativos hasta los mismos morenistas han tratado de atorar las iniciativas, sobre todo la electoral, porque borra las plurinominales, cosa que no es del agrado del Verde y el PT.

Le han hecho de todo para desprestigiar al gobierno de la república, sea a la presidenta, su proyecto 4T o su partido.

Y es que sin ánimo de inventar nada, ha sido esa oposición como clase política la que se ha desprestigiado a motu proprio, y eso desde años ha, y de ahí el evidente declive del PRI y el PAN, pues los del PRD fue distinto: corrupción partidista, decepción militante.

Obviamente el gobierno federal y el de ninguna entidad, se salva de la crítica: no está satisfecha la sociedad de ninguna parte de México con las acciones y respuestas de los gobiernos, y de nada sirve negarlo, pero cosa muy distinta es insistir que es más de lo mismo: se viera en la respuesta electoral de la gente, digan lo que digan desde la oposición: la banda no les cree.

Y es que el tema tiene números desde 2018, y solo hay que consultarlos.