René Delios
La autoridad inmediata para combatir el delito en los pueblos, es el ayuntamiento.
Su personal de seguridad o policía municipal, conoce dónde están cantinas, prostíbulos, ventas ilícitas, pues si lo sabe el consumidor, lo sabe la autoridad, y ese encubrimiento los ha hecho parte desde tiempo ha, del crimen organizado, ellos incluidos como la parte institucional.
¿O no?
Se insiste: en la percepción de la gente, por lo general hay desconfianza en la autoridad, por prepotente y abusiva, y desde luego que lo debería saber –supone la comuna- el presidente municipal, pero resulta que hay las veces que no, aun sea al más alto nivel, como el caso tremendo de Genaro García Luna, secretario de seguridad pública de Calderón, pues el michoacano ignoró –dice- de siempre la actividad negra de su subalterno.
Nada, ni omisión para el expresidente, pese a que en la percepción popular no se cree que García Luna haya actuado solo. No lo cree ni el ex líder panista, Marko Cortés, quien señaló que el ex funcionario calderonista “fue parte de todo un esquema de complicidad de varios gobiernos, de complicidad de varias personas y de varios grupos delictivos”.
Y así, en pirámide, hasta los alcaldes que se dicen sorprendidos de las andanzas de sus subalternos ¿Y luego?
La captura del alcalde de Frontera Comalapa a inicio de año refrenda la sospecha de siempre, y que los alcaldes saben antes que la ciudadanía de la actividad delictiva en su municipio, e incluso –a mención del mandatario Ramírez Aguilar-, pagaban moches por seguridad, cuyo trato no era respetado por esos vívales que sometieron a poblados a su voluntad, para evitar la presencia de la autoridad, mediante bloqueos de caminos a poblados y rancherías que focalizó desde el inicio su ubicación.
La detención de un mando en Palenque da otra luz, sobre los policías que dan los famosos “pítazos” a los delincuentes, sobre operativos y evitar detenciones o incautaciones, lo que también ha perjudicado mucho la imagen de la policía municipal, cuando este tipo de infiltraciones son ubicados.
Todo esto porque hay celo.
Los municipales se sienten desplazados por los estatales, sobre todo cuando aparece el famoso grupo de elite “Pakal”, que actúa sin verlos e incluso los detiene para verificar sus cargos.
Pero se lo ganaron a pulso.
En el caso de las ciudades la pena no solo son los policías, sino los agentes de tránsito, deteniendo unidades pesadas aun sea en los libramientos, como se ve con frecuencia, y cínicamente los extorsionan, pues saben que esos conductores ganan por tiempo, una unidad de esas, detenida, pierde miles de pesos por hora.
Igual pasa en los antros, que en vez de ver por la seguridad de un conductor ebrio, le aplican el abuso.
Paga lo que le piden y se va, ebrio.
Y ese conductor es una amenaza para terceros.