René Delios
Hay mucha especulación en torno a qué sucederá en la ONU; es innecesaria tal idea: no se va a pronunciar en contra de EU, sino por la paz, una manera “diplomática” de evadir llamarles como lo que son ¡Asesinos! y que cometen genocidio.
Menos que lo que le hacen a los migrantes en ese país, se ponga sobre la mesa.
¿Qué no viene al caso?
Pues como esa bárbara violación a los derechos humanos de miles de latinos en el país, hay varias regiones del mundo en conflicto, y cuyos temas viejos como abusivos, no son tema de pues, inmersos están Francia, Inglaterra, España, Portugal, que realizan explotación de yacimientos de minerales con pobre beneficio para los países “ocupados”.
Los mexicanos son empleados en Estados Unidos, y cubren los espacios que normalmente no realizan ciudadanos de ese país, como cuestiones domésticas y agrícolas, obvio a menor pago que los residentes, y cuya ocupación está legalizada y qué de acuerdo a el Instituto de Fiscalidad y Política Económica de esa nación, los migrantes ilegales pagaron en impuestos 8 mil 850 millones de dólares en 2024, a los gobiernos federal, estatal y locales.
Es decir, cumplen con sus obligaciones fiscales.
Pero con todo y eso, progresa para 2026, el impuesto del 5 por ciento a remesas, que huelga decir que no solo es para mexicanos, y contrario a lo que se cree, los que más envían remesas a su país son los indios.
De acuerdo con datos del Banco Mundial, las remesas desde Estados Unidos en 2024 totalizaron más de 679 mil millones de dólares. India, México y China –en ese orden- son los mayores receptores de esos fondos.
La otra es que no ha habido queja de organizamos económicos, como cámaras comerciales o industriales, que manifiesten repudio a los mexicanos, como lo han hecho algunos congresistas y seguidores de Donald Trump.
Con todo y esa persecución, el costo para el país en la “caída” de remesas, se calculaba en unos 13 mil millones de dólares para 2025, y los envíos en el primer trimestre no reflejaron eso.
Desde luego que se trata de un impacto serio no para el gobierno, sino para las familias mexicanas que dependen de esos envíos, pues llega de manera directa a sus cuentas desde los Estados Unidos, algo que para muchos analistas, en vez de inhibir la migración, la motiva, y por otro lado impacta, en los índices de desempeño laboral en el sur de esa nación vecina, que ve la reducción en la mano de obra barata.
¿Chiapas padece ese impacto en la reducción de remesas?
Seguramente, pero no hay referencia, igual que el retorno de gente que no encuentra ocupación al menos de manera inmediata, al ser deportados al país, lo que pasa a ser también una preocupación más para el sistema gubernamental, que es difícil tenga una capacidad de respuesta para dar ocupación a unos 40 mil deportados reportados en estos meses.
Pero no, ese no es tema –y sus consecuencias sociales- para la mesa de la ONU.