Tubo de ensayo

22/septiembre/2025

 

René Delios

 

“Primero los pobres”, es la máxima de la 4T y se comparte, pues todos merecen una vida digna, y más en una nación en la que, desde hace varias generaciones se les relegó; qué digo: se les despreció, no fueron nadie.

Su hambre, su frío fue lo de menos, y ahí están los números, ni siquiera del gobierno: UNESCO, OMS, UNICEF, y desde luego os datos que tanto gustan al neoliberalismo, es decir, los del FMI o Banco Mundial.

Y sí, ahora primero los pobres pero, no se trata solo de subsidiar la pobreza; están creando un bloff, porque sin los instrumentos que permitan en determinadas zonas miserables del país ser autosuficientes ¿Para dónde? ¿Vamos a subsidiar las siguientes generaciones?

La asistencia social se usa en el corto plazo para alivianar –no cubrir- necesidades básicas.

Pero ¿Cómo erradicar la desigualdad? porque se está fincando una dependencia y así no se resuelven las causas de la pobreza, que son estructurales.

México no está en álgida inconformidad social y al momento se reduce la pobreza con subsidios, y eso garantizar el acceso a comida, vestido y otros qué, si este gobierno sigue, se pueden mantener ¿Pero y si cae –porque en el 30 no creo- la 4T para el 36?

De ahí eso de lo estructural: diseño al unísono de proyectos de desarrollo, pero los posibles, no los triunfalistas: de continuidad, esto es, no solo a corto plazo, sino a mediano y largo plazo, pues en esta nación eso ha sido imposible, porque cada presidente entrante ha borrado todo lo del saliente, salvo con la 4T.

Una de los proyectos colaterales básicos es la educación.

La idea “La educación como base del conocimiento, el conocimiento como base de la información, la información como base del desarrollo: por eso no puede haber desarrollo sin educación” es precisa más allá de un razonamiento conceptual, demagogo: es en realidad un motor fundamental para el progreso social y económico del pueblo.

Del pueblo jodido, pero sí así lo mantienen como paso tantos sexenios ¿Cómo va a salir de su pobreza?

De ahí la oposición absurda de los que dicen que, subsidiarlos es tirar el dinero.

Como nación, hay más chamba: no solo se necesita combatir la corrupción, sino también practicar la transparencia, el ahorro y erradicar la pobreza -no solo elevar el PIB que nunca le llega a los de abajo: hay treinta años de ejemplos- pero para todo eso necesitamos una herramienta fundamental: educación.

Y educación de buena calidad, pues no hay mejor instrumento para fortalecer la democracia, la pluralidad y la integridad nacional, pero aun con esa condición, no es tema. Lo es la pobreza, pese a que sea una de sus secuelas.

Lo apunto porque Chiapas, Guerrero, Oaxaca y Michoacán comprenden entidades con mayor rezago educativo promedio, pero eso no se debe solo al magisterio, sino a los gobiernos que, no reconocieron su ausencia institucional en infraestructura básica y de ministración en la educación de esos estados, lo que motivó la reacción del magisterio agrupados en la CNTE, cuyo movimiento los gobiernos cínicos llamaron “la noche negra de la educación” para esas entidades en la costa del Pacífico.

Hoy ese magisterio más o menos estableció acuerdos con el sector educativo, y lamentablemente eso no garantiza que se va a mejorar la calidad de la educación en corto plazo. Desde luego que han sido muy variables y distintos los factores administrativos, políticos, gremiales y éticos que han influido en el bajo registro de calidad que por siete lustros le adjudicó el gobierno a la Coordinadora –en una ataque infame-, pero que en realidad comprende al magisterio nacional que es profesional, dejar en claro de dónde se dio la deficiencia, y tiene con qué mejorar, pues ahora se le considera la tercer mejor posición en el hemisferio.

La CNTE es un ejemplo de lucha, parte del sindicato magisterial más grande y diverso no solo de México, sino de América Latina como lo es el SNTE, que desde luego debe de transparentarse, democratizarse, dejar fluir sus contenidos, pues deben tener amplias propuestas para ser corrector de muchos pendientes dentro de su ámbito laboral, una vez satisfechas las peticiones de parte de la disidencia.

¿Pero en qué tiempo? Ahí la incógnita, porque en la realidad ya llegamos al primer cuarto del siglo XXI, ya en el tercer milenio de la era, arrastrando rezagos del pasado.