René Delio
Es un señalamiento ¿O crítica impotente? a Morena desde el sexenio pasado, el que sea una como refundación del PRI, partido que se ostentó durante 70 años como histórico, pues incluso Octavio Paz señaló que “El PRI está compuesto no por individuos sino por corporaciones (herencia de Cárdenas); al mismo tiempo, es la revolución hecha no sólo gobierno sino institución (herencia de Alemán). Por lo primero, se funde y confunde con la sociedad; por lo segundo, con el Estado.
Eso, se decía, lo “legitimaba con el pueblo”, pero al depender directamente del presidente y no de la democracia, era también un instrumento de su poder: el instrumento de la sucesión, y a la vez, el que borraba todo lo de su antecesor, lo que desde ese entonces –segundo cuarto del siglo XX- ya era corrupción política y administrativa, lo que al final de cuentas lo saturó, y terminó por derrumbarlo en 2000, pero no cambió su esquema de selección de candidatos y sigue su declive, a riesgo de perder su registro en 2027 –durante la federales intermedias-, como le pasó el PRD en 2024 al perder el registro luego de 35 años de vigencia, y que en Chiapas logró gobernar dos sexenios sin éxito de crecimiento político.
Cómo se preguntan ahora los perredistas de convicción que quedan ¿Para dónde se irían los militantes priistas en caso pierdan el registro en el 27?
Porque se dice, se sustenta que, Morena, los recibe sin problemas, aun sus antecedentes turbios.
Nuestra gente ya tiene tiempo que describe con precisión a estos políticos como “chapulines”, que se cambian de partido sin rubor alguno, desvalorando su formación política, o sea, la tendencia ideológica que les dio forma e hizo que ingresaran profesionalmente a la política digamos desde el siglo pasado. Pero como la política en México presenta cambios, y parece que eso de que las coincidencias en medio de las divergencias políticas, aplica, y como se trata de “servir al pueblo”, da igual que sea en cualquier sigla.
Desde luego que a los ciudadanos no los pueden ya engañar esos políticos falsos que, por seguir en la teta, se cambian de siglas y ahora jalan con el partido de la presidenta Claudia o el gobernador Eduardo –como si ambos no vieran la ignominia de esas personas- “comprometidas con la causa” más para servirse que de “servir” al pueblo, como tanto legislador morenistas sin antecedentes de partido, de formación ideológica, de convicción política sea de izquierda o centro izquierda.
¿O qué es Morena con todo eso dentro? ¿Un hibrido?
Lo describen –más por ataque que por que así sea- como partido de izquierda, de tendencia populista, cuando hasta septiembre de 2024 aun en el gobierno de AMLO, los banqueros habían ganado 222 mil 657 millones de pesos.
¿Dónde el populismo?
Tenemos claro que en la aldea padecemos desde hace tiempo a los “chapulines”, no ignaros de sus obligaciones ante la 4T, cuyo planteamiento de primero los pobres, es diametral al anterior régimen que les dio origen, y que hizo lo contrario de Chiapas y dejó a la entidad como un alto rezago social, bajo desarrollo humano y por ende con los más altos índices de pobreza del país.
Y sí, hoy están en Morena por lo que sea, muchos de los que fueron parte del priismo y el perredismo sucio al cierre del siglo pasado y principios de éste.
¿Van a responder con calidad o traerán las mismas mañas?
Ya se sabrá; juzguen ustedes.