Editorial

12/septiembre/2025

Y mientras los seguidores con todo de la 4T y sus contrarios acérrimos mantienen una disputa constante en todos los medios y redes sociales, los que en verdad viven la realidad mexicana parecen estar excluidos del debate de marras.

En México la presidenta Claudia Sheinbaum para el 80 por ciento de opinión, va por buen camino: la transparencia y la rendición de cuentas como la información, se esclarecen a diario, así también los cómo y cuántos del pasado, aun los quiénes sigan siendo una asignatura pendiente en esta tendencia de acusaciones y rectificaciones ex profeso.

Sus seguidores y creyentes, tienen la confianza de que la corrupción fue erradicada de raíz, que ésta ya terminó, que ya no se practica, y las divergencias son opacadas inmediatamente por el presidente mismo, y a quienes cuestionan su gobierno son llamados conservadores o “fifís”, pues México contrario a la opinión de sus adversarios, es feliz, feliz, feliz.

Para la mandataria es obvio que aparezcan los resentidos por la apabullante derrota que les aplicó, y con ello, la llegada de una política diferente que no requiere de adulaciones, y mucho menos de una relación política con la leonina presencia económica.

La división la hizo el propio presidente AMLO desde el sexenio pasado, que habla de impulsar el desarrollo social mientras los empresarios y dueños del dinero pedían que el presupuesto se aplique en el desarrollo económico, solo con la rectoría del estado, pero sin su intervención.

La respuesta fue desde un inicio: se retiró de las sedes diplomáticas todas las oficinas de la secretaría de economía, que hacían mucho en el extranjero de lo que debían costear los empresarios.

Se le dice que son los dolidos, los que perdieron grandes negocios, los anti-López Obrador.

Los que se han enfrascado en una campaña sistemática señalando que se está acabando con México, sin explicar por qué el peso mexicano no se devalúa, y sin reconocer la llegada record de inversión extranjera directa, por arriba de los 35 mil millones dólares.

Eso no es desconfianza hacia México.

¡Ha! Pero eso es efecto exterior, no resultado de la 4T, en cuyos gobiernos nada funciona, incluyendo a los estatales.