René Delios
No sin razón, hay cierta inconformidad entre los morenistas de Veracruz y otras entidades, por la forma tan fácil con que se aceptan a externos que no realizaron trabajo político con las bases, y sin más les dan cabida entre las filas destacadas del partido.
Y es que la verdad, en todos aplica aquella máxima del profesor Carlos Hans González, de “político pobre, pobre político”, pues sin varo no se puede movilizar nada, menos una campaña política, y de ahí que, o se tiene el dinero o se tiene el grupo que financia la cabeza visible, aun no sea del partido, y que en caso de Chiapas, sino se observa en los puestos de elección popular, si en los cargos públicos, e incluso en los equilibrios pues, el PVEM “tiene” la presidencia del congreso estatal, en tanto el PAN, el poder judicial.
El PT apenas existe, el MC igual; el finiquitado es el PRD, después de ser gobierno durante dos sexenios, y de hecho pasa a la historia local pues con éste partido se dio la transición y por ende, la caída del PRI, un partido agobiado primero por los caciquismos y luego por los tecnócratas, que no resultaron eficientes en las tres décadas en que dominaron tanto al partido como al gobierno.
Ese 2000 perdieron México y Chiapas; la nación ante el PAN y la entidad ante el PRD.
Con discursos triunfalistas deslizando las estadísticas, la realidad es que el PRD pasó de ser un partido contendiente a los principales cargos de elección popular e incluso alguna vez la presidencia, a partidito bisagra –como lo es ahora el sin sentido PT- que aun a escala estatal, ya no significa oposición, salvo su carácter de comparsa junto con el PAN y el PRI, en su caso.
En 2024 la verdad su participación se concretó a la aportación de sus votos a una derecha qué, por medio de alianzas o coaliciones, beneficia a los panistas mejor posicionados en las candidaturas, como ha sucedido en las últimas elecciones -21 y 24- en las que fue evidente que ni el PRI y ni el Sol Azteca, eran propuestas ganadoras.
¿Lo es hoy el PRI?
Ahora es el PRI el que queda vulnerable y desde luego, desplazado de las posiciones y de las decisiones en los gobiernos que va por alianza; es algo así como arrimado.
Lo que sí tiene es la suficiente presencia para negociar segundas posiciones, a través de estas alianzas que cada vez más le critican sus seguidores, y que, desde luego, no aceptan con el panismo y hasta han amenazado con irse con Morena, que es lo que ha estado sucediendo en no pocos estados incluyendo Chiapas, en dónde sin ningún rubor señalan que, están con el Jaguar, pero no con Claudia, a modos de justificación cuando, no es posible disociar políticamente el “humanismo que transforma” con el “Humanismo mexicano”: son consonancia.
Sí, por miles los priistas en éste país, han abandonado el barco.
En un corto plazo pasó de ser gobierno en la presidencia con Peña Nieto, a conformarse con abanderar dos estados y algunas alcaldías y diputaciones locales y federales; lejos está el PRI de su contundencia, y la verdad es como un prefacio de lo que vivió el PRD antes de fenecer.
Pero su dirigente no lo ve; el campechano acusa y descalifica a Claudia, Morena y 4T, sin voz, sin eco en nadie.
Sus propios cercanos saben que “secó” y sacó al PRI de las preferencias populares en breve tiempo, y todavía se reelige mediante artimañas o mañas, apoyada por un Tribunal Electoral que con el fallo a favor de “Alito”, le dio el tiro de gracia.
Sí se impone él, se imponen las demás candidaturas.
Y sí, eso sigue en los partidos: la corrupción política y el tráfico de influencias, y aun Morena haga ese selectivo de manera más elaborada –vía encuestas-, la verdad, siempre llegan los designados.
Y ese es el origen de la inconformidad en muchos morenistas, que no llegan ellos que trabajaron desde abajo, y sí otros que pactan con los de arriba.