Chiapas ya es un referente nacional en el combate a la delincuencia.
Los grupos que asolaban comarcas y valles ya no molestan a los lugareños, y zonas como la Frontera o Centro, han dejado de padecer extorsión y zozobra para transitar en despoblado, o realizar sus actividades cotidianas.
Todo esto en menos de seis meses de gobierno, que se cumplirá el 8 de junio.
Así se han desmantelado grupos, decomisado drogas, incautado y recuperado vehículos robados y autos monstruo, ranchos, casas, detenido a delincuentes, a ex funcionarios y alcaldes dentro del crimen organizado como no se había presentado en la entidad, lo que ha llamado la atención no solo de los chiapanecos, sino de la opinión pública nacional.
Dada su ubicación geográfica y lo poroso de su selva, además el constante paso de migrantes por su territorio, no resulta complicado para la opinión pública aceptar que Chiapas es paso de todo –hasta de ganado-, desde trata, tráfico de personas, drogas, contrabando, algo tampoco nunca desmentido, y que de vez en vez se certifica por lamentables sucesos como el accidente de un tracto camión pasando Chiapa de Corzo en el que murieron 57 migrantes en 2021, pero no se había dado nunca el dato de encontrar tumbas clandestinas.
Eso subió los índices de esa actividad delictiva en el estado.
No hay que bajar la guardia, dice el mandatario chiapaneco Eduardo Ramírez Aguilar, pero también que la gente entienda que los malos pasos no llevan al buen camino, en que lo clandestino abre sus puertas y trafica de todo.
Chiapas poco a poco vuelve a ser referente de entidad tranquila, con sus pendientes sociales como muchas otras, pero con gente que luego de ese pequeño periodo de sombra.
Acá es con todo.