Tubo de ensayo

30/junio/2025

 

René Delios

 

Chiapas era la mejor posición con que contaba el Verde Ecologista en el país y desde luego, era una plaza que como partido no defendió en 2018; aparte tampoco creó una política ecologista como se esperaba en el “lugar de los grandes bosques”, como llamó alguna vez Flanz Blom a Chiapas.

 

¿Por qué, si la gobernaba?

 

La defensa de Chiapas por el Verde era esperada por los analistas de éstas cosas, pero no fue así, pues su mayor exponente a la candidatura se quedó en el camino: ERA, al que la dirigencia nacional del verde desamparó por apoyar el compromiso con el PRI, que propuso a Roberto Albores Gleason en coalición, quien sencillamente no levantó, aun obtuvo bastante apoyo del entonces gobierno federal para tal fin.

 

Miles fueron los verdes que se fueron para morena cuando ERA salió candidato a senador por ese partido, y hasta se dijo que fue un cargo de consolación.

 

Hoy ERA es un gobernador con mucha popularidad. Quizás el más popular en lo que va del siglo luego de Manuel Velasco, quien aunque logró simpatías, cerro con desacuerdos y su partido junto con el PRI, fueron de los cinco estados de nueve que perdieron el gobierno local frente a Morena en 2018, que ganó la presidencia y los estados de Veracruz, Ciudad de México, Tabasco, Morelos y Chiapas.

 

La diferencia en Chiapas es que el Verde no se alió a Morena en 2018 sino hasta 2021, ya para las federales y estatales intermedias, muy aparte de que no ha sido Chiapas terreno de una oposición férrea luego de que el PRD se fue diluyendo en sus propias corruptelas.

 

Hoy la oposición apenas existe en Chiapas, no hay debate, señalamientos que serían adecuados y hasta sanos para el gobierno en los casos en que se detecte corrupción, algún tipo de abuso.

 

La cuestión es que una entidad con tantos rezagos sociales -y por ende resentimientos, inconformidades- no tiene debate, discusión en su cámara de diputados; hay situaciones que indicar para corregir, que es la intención, aun en la federación se vea ese discurso de confrontación, de la contra por la contra que no logran afinar en esa oposición recalcitrante, a la que la gente no le hace caso, y ni toma en cuenta, pues eso se viera en los resultados electorales, pero insisten en el mismo discurso incendiario desde 2018, acusando que México se hunde y la verdad, los que se hunden son ellos: de treinta y dos, solo gobiernan seis estados en PRI, PAN y MC.

 

Regresando: ¿En Chiapas verdes, petistas y morenos son lo mismo?

 

Se ven juntos, pero no.

 

El PT local es un negocio de familias, vasija de corrupción política en el que, se puede mencionar que practican todo, menos la democracia; el verde se dice y sostiene que es un partido de junior –herencia de Manuel-, por lo que no es barrio, y Morena, pues es el receptáculo de desertores del PRI y el PAN que no quieren vivir en el error.

 

¿Hay química política?

 

No. Por miles en Chiapas jalan con Eduardo Ramírez, pero no con Morena, no con Claudia Sheinbaum. Y eso que necesariamente hay coincidencias, de lo contrario el enfoque de humanismo no sería emblema en el gobierno del estado, y que enarbola la 4T: desde el concepto de primero los pobres, hasta la transparencia y la democracia.

 

Pero ahora se ve a mucha gente arribista en Morena, convencida de su ideología, como si la camisa que portan no estuviera manchas de antecedentes que recuerda la gente, en una entidad de cacicazgos políticos y familias tremendas: la otra es que por primera vez en años llega un gobernador sin antecedentes caciquiles.

 

Pero ya la sabe: subterráneamente dicen de todo, incluyendo que hay arreglo con el crimen organizado para que éste se deje agarrar, aun las evidencias hasta mortales de que la lucha es en serio, pues nuestro estado requiere de respuestas reales, que no solo nuestra gente palpe, sino la nación y el mundo: hay condiciones para venir a Chiapas, a pasear, a invertir.

 

Necesitamos mucho dinero para superar los rezagos. Por norma, los recursos llegan de a cuerdo a población y PIB, en el que no se contempla la producción energética estatal.

 

Si la producción de Pemex y la CFE entrarán en la estadística, otra cosa seria el PIB de nuestro rancho, y de ahí que se diga que ha habido desde sexenios ha una muy pobre correspondencia de la federación para con Chiapas, que le ha dado electricidad, petróleo, gas por décadas a México, pero responden que la inversión en la infraestructura de las paraestatales la hizo la federación, no la entidad.

 

Esa situación de rezago social y pobre correspondencia ya merece respuestas concluyentes; esto es que aunque sabemos que no se van a resolver problemas de medio siglo en un sexenio, hay que establecer las herramientas estructurales para ello.

 

Chiapas es una entidad que padece pobreza, y amerita como merece, programas que no solo subsidien el hambre con esos programas del bienestar, sino que presenten inversiones que permitan construir lo necesario para que nuestra gente estudie, esté sana, tenga trabajo y sea autosuficiente.

Con eso.