René Delios
Luego de que trascendió que tanto transferencias bancarias como depósitos en efectivo fueron el principal método que utilizaron “mulas de dinero” pagadas por los cárteles de la droga para enviar al menos 9 millones 100 mil dólares a México, concretamente a cuentas de Intercam y Vector, como acusó la Red de Control de Delitos Financieros del Departamento del Tesoro gringo, se notó la imparcialidad de la información o de plano, su manipulación.
Esto porque -y como siempre-, en la serie de documentos con los que sustenta sus señalamientos, no hay referencia explícita a bancos de aquel lado, con los que las firmas mexicanas obvio operaron, y como siempre, la culpa solo está de éste lado.
¿Y luego?
Eso es como lo dicho por su fiscal Pamela Bondi, sobre el que México es enemigo de EU, porque anega de drogas a sus jóvenes, cuando esos chavos compran las drogas como las pistolas, a voluntad.
Esto es que, si no hubiera mercado, no habría productor, y EU es el consumidor de drogas más voraz del mundo, como para que su gobierno finja demencia, y acuse sin razonar. Así el fentanilo que, no es problema en México y sí en EU, a grado tal que la cocaína y la morfina son cosa menor.
Y mientras México hace lo suyo incautando toneladas de drogas al mes, en EU no.
La propia fiscal refiere completamente perdida que por la frontera común “no entran ni salen armas ilegales”, como respondió en comparecencia al senador demócrata Jack Reed, e incluso dijo una bravuconada -que es posible pero no factible-, en torno al Cártel de Sinaloa por causar estragos en su país: “Iremos tras ellos con o sin la ayuda de México”.
Y se hicieron de palabras senador y fiscal: “¿qué estamos haciendo para evitar que armas americanas lleguen a México para suministrar a los cárteles?”, y la fiscal respondió que “es un tema que necesita apoyo de ambas partes: México y Estados Unidos”, fue la respuesta, pero Reed insistió. ¿Qué está haciendo Estados Unidos, de su lado, para enfrentar el problema? En referencia a que la demanda de México, en contra de armeras de EU, fue vetada por su oficina, pues no se pudo comprobar la venta directa.
Ahora es el departamento del tesoro con eso del lavado de dinero del lado mexicano sin mencionar las instalaciones de la lavandería que comprende tuberías, glifos y drenaje, que vendría a ser las vías de transferencia, sus nombres y sus sedes.
Pero no dio más datos.
Es igual a lo referido por la jefa de seguridad nacional de EU, Kristi Noem, quien acusó a Claudia Sheinbaum de incitar a la violencia a los mexicanos en la unión americana, ante las redadas legales –aunque abusivas- en contra de migrantes, a los que prácticamente están cazando en campos, talleres, restaurantes, sin respetar nada, incluso a los que son residentes de décadas, con situación legal, pero con el hecho de su apariencia latina o más claro, mexicana: son detenidos, retenidos, y hasta golpeados de manera salvaje, como fue el caso de Narciso Barranco, que hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos condenó la violenta detención del mexicano, por parte de agentes migratorios en California, el 23 de junio pasado, e instó al Estado a investigar el caso que ni siquiera mereció mención del ICE (acrónimo de United States Immigration and Customs Enforcement); que en su traducción significa Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos, que depende de la oficina de la señora Kristi Noem.
Obvio como a la fiscal Bondi, la presidenta Sheinbaum la bateó, cosa que le admiran en el mundo pues, no cualquiera en América Latina desmiente esas referencias, y menos las tacha de “absurda” o “desinformada”, como señaló la mandataria y científica –nunca una persona de ciencias había gobernado éste país-, sobre lo dicho por las responsables de seguridad interior y el poder judicial de EU.
¿Fue crisis internacional? ¿Motivo de intervención?
Desde luego que no, sino mero marketing. Ambas señoras son bastante brillantes, y desde luego obedecen a ambiciones diversas, pero siguen las instrucciones de su jefe: Noem quiere la silla estatal de Dakota del Sur, en tanto Bondi, le tira a Florida, en donde ya fue fiscal estatal.
Sí, ambas son republicanas, pero de diferente tendencia: la de seguridad nacional nació al norte de EU, prácticamente colindando con Canadá; la entidad esta escasamente poblada, pese a ser un extenso territorio en el medio oeste de los EU, cuyas Colinas Negras albergan el famoso monumento tallado directamente en los altos picos de granito: el monte Rushmore, la icónica ilustración de cuatro admirados presidentes del país vecino; la fiscal general o ministra presidenta, es de una entidad de origen español, en el Golfo de México, desde su fundación y nombre, y obviamente latina desde sus orígenes; la fiscal Bondi se hizo conocida en su país, luego de aplicar la orden ejecutiva de Trump, para sancionar a bufetes que aplicaran demandas absurdas como mañosas en contra de EU, y que no consiste en metálico, sino en la prohibición de que los abogados de las firmas no puedan entrar a los edificios federales, cancelándoles el derecho de ejercer en los juzgados y tribunales, lo que ha generado controversia.
Así, la fama –que no popularidad-, se imprime en estas damas: una como la mujer dura, la otra como la mujer letrada, dentro del gobierno del magnate controversial y megalómano, habido de reflectores.
Eso no le importó a Claudia Sheinbaum, para más que responder, precisar a éstas damas –sus iguales-, lo que es: ni hay injerencia de ella en las manifestaciones de Los Angeles; la frontera común tiene malos y corruptos vigilantes de ambos lados, que dejan pasar armas y drogas, y el lavado de dinero que acusa el departamento del tesoro -que es el nuevo tema- esta de aquel lado, en dónde diluyen 240 mil millones de dólares anuales en su sistema financiero, mientras en México apenas aparecen supuestos nueve millones de dólares, que en comparación al otro monto solo son centavos, de ahí la sorna de la mandataria que las enfrenta todas las embestidas gringas, y de frente, ante México, su patria.
Por eso no está sola, por eso mantiene altos niveles de popularidad, por ser barrio, por ser ejecutiva, además de letrada, y demostrar porque tiene la posición histórica de ser la primera mujer presidenta en América del Norte.