René Delios
Los empresarios hacen dinero y generan los empleos; los líderes, que deberían formar más líderes, lo que hacen o hicieron es usufructuar económica y políticamente de la pobreza de sus gremiales, sea a través de programas del gobierno, sea electoralmente comprometiendo el voto de su gente.
Así, durante todo un siglo; pobreza y la explotación de ésta, fue la practica, ahí siguen los pobres, incluyendo el presente sexenio, como testimonio que los llamados apoyos sociales si bien ahora han registrado datos de reducción de la pobreza, no necesariamente la erradica.
Y es que se cie que los saca de pobres, según los porcentajes, pero los hace autónomos. Definitivamente no. No generan riqueza, y contrariamente los hace dependientes y eso se llama paternalismo, una de las ramas sociales del populismo, y que para los que no lo saben, no es invención de Morena, y sí del PRI, y que junto con el corporativismo –sindicatos, CTM, CNC, CNOP, empresarios- llegó a ser uno de los dos pilares del clientelismo tricolor, principal instrumentos del presidencialismo para todos aquellos dirigentes que le fueran “institucionales”, a los que se les otorgaban esas mercedes y privilegios.
¿Pero cómo revertir eso?
La primera línea fue prescindir de esos dirigentes y sus organizaciones para distribuir esos apoyos sociales, y ahora el gobierno lo hace directamente, es decir, a través de los programas como debió ser siempre; antes se decía que los programas sociales servían para la compra del criterio político, esto es el electoral, sometiendo a los beneficiarios a dar su voto a cambio de permanecer en los listados, cosa que desde luego le critican al gobierno de Morena, cuando el PRI e incluso el PAN en sus dos sexenios en el poder, hizo lo mismo.
Y es cierto, los apoyos del bienestar han reducido la pobreza, pero no han sido catapulta para que estas personas –sin incluir a los adultos mayores- puedan encontrar vías que permitan ser autosuficientes, en especial en el medio rural.
La cosa es que a los empresarios y comerciantes, incluyendo las instituciones de crédito, no les fue mal en el sexenio pasado pese a la pandemia; hoy se dice que los trabajadores tienen mejor opción, pero el salario mínimo aún no da para la manutención de la familia; el mismo magisterio señala que no se les paga bien, y eso que están a nivel licenciatura.
El caso es que los programas sociales llega el momento en que se revuelven con la política electoral, y más con las cuadrillas del Bienestar que recorren como se hace ahora con medicina para adultos.
Se dice también que el salario mínimo debería de estar al doble de ahora, cuando por sexenios no se aumentó a las proporciones a que los llevó la 4T; ahí están los estudios.
Así, líderes, dirigentes, fueron como capataces de la conciencia de sus representados, no el PRI, que los usaba de escaparate, aun lo costoso del modelo.
Grande fue su sorpresa para los hombres y mujeres del campo cuando se dieron cuenta que no necesitaban ni organización, ni líder, ni represente para recibir esos beneficios o alcanzar apoyos productivos, que era un paternalismo disfrazado para robar dinero, a una pobreza se acostumbró a que todo se lo de papá gobierno –y eso sigue-, en vez de activarse por mejorar, y exigir los beneficios estructurales y de servicios a que tienen derecho, que permitan el crecimiento económico y no parasitar por años.
Esperar miserias del gobierno es, sino perder, si quedarse como suspendidos en el tiempo, pues insisto, la pobreza ahí sigue, indistintas siglas en el poder, desde hace un siglo.