La verdad se reconoce lo que hacen desde el gobierno federal para ir controlando la inflación, lo que inició el sexenio pasado cuando la crisis del petróleo y la alza del dólar, lo que se fue nivelando y se logró sortear la pandemia, contrario a otros países en que la inflación acompañada de un severo desempleo, colapso economías y empobreció naciones.
Pero salvo unos cuántos del sector empresarial y comercial de México, la oposición no reconoció ese record, ni aun cuando las embestidas arancelarias desde Estados Unidos.
Nada reconocen que, con eso del llamado humanismo mexicano, hay naciones del continente –que quieren experimentar como México pero no tienen reformas, es decir, no han modernizado el marco jurídico de sus leyes constitucionales-, que ven el cómo se redujo la pobreza, y ahora el cómo Claudia Sheinbaum aguanta los embates de los aranceles, que en otro momento del tiempo tuvieran a México en un predicamento, con la inflación disparada en medio de la cuestión financiera mundial.
Pero no, México se ve seguro, estable, como marco o recepción de la llamada relocalización, aun –se insiste- las amenazas de aranceles, pues eso será solo por los cuatro años de Donald Trump, pretencioso en resolver o subsanar un déficit en el que su país navega desde el siglo XIX, en una nación cuyos ciudadanos están acostumbrados a vivir del crédito, por gastar más de lo que ganan.
Llama la atención la situación, pues cuando se fueron aprobando las reformas de Peña Nieto se prometió -2016- que se daría un crecimiento del 4 por ciento anual y es la fecha en que nada más no se ve ese promedio -ni se dio con AMLO- y no se logrará con Sheinbaum en el sexenio.
Ciertamente para los inversionistas “México es buena mesa de inversión”, pero lo de arriba no aterriza aún en la base social, salvo se mejore el sueldo para hacerlo competitivo con Canadá y EU, los socios de México en el tratado comercial, el que por cierto ve con desdén el mandatario del país vecino, aún seamos, les guste o no, su mayor socio comercial, el que llegará a la renegociación de 2026, estable.