Tubo de ensayo

1/abril/2025

 

René Delios

 

La mandataria federal aseguró que su administración no será como los gobiernos neoliberales que emprendieron una campaña acusando a los maestros de la mala calidad de la educación pública, lo que calificó como falso.

 

Desde luego que no, pues hay estudios serios que refieren que esa educación básica padece falta de recursos –que se nota en esa cuota voluntaria que pagan, no donan, los padres de familia cada año a la escuela-, la desigualdad que existe en todo México -estado por estado-, el abandono escolar por pobreza y la falta de docentes, pues no autorizan las plazas que demanda la nación en casi todos los subsistemas.

 

Y si nos aterrizamos a las cosas de la infraestructura, en especial secundarias y bachilleratos –y los preocupantes son los agropecuarios, fitotecnistas, tecnológicos-  que por el bajo presupuesto carecen o padecen insuficiencia de materiales, talleres, laboratorios, conectividad en la era del internet.

 

Pero tenemos que, eso no es el tema.

 

Lo es lo laboral, pero por política la mandataria dice que, el magisterio no tiene culpa, cuando podemos señalar tranquilamente que tiene su parte.

 

Y no porque imparta mal el tronco común, o el modelo de la nueva escuela mexicana, no. Sino porque no se instruye, no es lector.

 

Se debe de asimilar que un alumno con acceso a tecnología internet encuentra explicaciones variadas del tema de que se trate, con videos y referencias de páginas a consultar.

 

Qué en una de esas su modo de instruir, de transmitir el conocimiento, el maestro aburre a los alumnos.

 

Alguna vez tuve un maestro de español que nos dijo “si aprueban o no, a mí me pagan”, y siguió a su modo la explicación que le reclamamos no entendíamos, por su rápido hablar.

 

Frente a aula son muchas las cosas que influyen, y sí, hasta el estado de ánimo del maestro o maestra y ahí, debe ser profesional.

 

Lejos están esos tiempos en que se decía que “a ese maestro es difícil aprobarle”, pues ahora, si le reprueban muchos, el problema es el maestro.

 

En el portal de la SEP explican que “La Nueva Escuela Mexicana (NEM) es un proyecto educativo con enfoque crítico, humanista y comunitario, que busca transformar el sistema educativo en México, priorizando la formación integral de estudiantes y reconociendo la diversidad, con la comunidad como núcleo integrador de los procesos de enseñanza y aprendizaje”.

 

Se lee bonito, pero faltan escuelas, pero en las que hay, faltan maestros, aparte de tecnología.

 

¿Y luego?

 

No, no toda la culpa es de los maestros, menos de los disidentes de siete u ocho estados, pues al hacer los paros, las huelgas, los plantones, las marchas, son los que en estos años logran los beneficios, qué al autorizarse, también lo son para todos los maestros pasivos y charros del SNTE.

 

¿Qué no lo sabían?

 

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación tiene décadas que se beneficia de los logros de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación, la que por ciento nación en Tuxtla Gutiérrez en los setentas del siglo XX.

 

Esa CNTE ahora quiere regresar al tradicional de jubilación de antes de 2007, luego de que la presidenta Sheinbaum retiró su iniciativa de reformas al ISSSTE; no conforme el magisterio pide abrogar la reforma de 2007 al ISSSTE, que es la que hizo Calderón, para transformar el sistema pensionario en las cuentas individuales que conocemos como Afores.

 

Así que, de no perjudicar a las arcas de la nación –pues el magisterio disidente no puede actuar como si fuera el único gremio afiliado al ISSSTE- comienza otra historia que esperemos no se lleve mucho tiempo, porque una vez resultas las peticiones laborales, el magisterio –CNTE y SNTE- con el gobierno, se deben de sentar ahora sí, para hablar de educación básica, porque en México, definitivamente no es buena.

 

Y eso que ya desaparecieron el INEE, que coordinaba el Sistema Nacional de Evaluación Educativa, o sea la calidad, el desempeño y los resultados del Sistema Educativo Nacional: educación básica y media superior, pública y privada, y evaluaba calidad, el desempeño y los resultados del Sistema Educativo e identificar lo que funcionaba y no en la educación básica y media superior.

 

Ya está extinta, y solo queda el llamado Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes de los estudiantes de educación básica y media superior, cuyos resultados no son es buenos.

 

Eso hay que aceptarlo, y hacer lo necesario cuándo estén las condiciones laborales, económicas y estructurales, para corregir lo necesario.