La promotora Hilda Trujillo documenta la ubicación de varias piezas en colecciones privadas y subastas públicas en Estados Unidos y México
Tras más de cuatro años de investigación, documentación y cotejo de documentos con base en el inventario de obras hecho por el propio Diego Rivera, la promotora Hilda Trujillo hace pública una denuncia de desaparición de obras de Frida Kahlo y Diego Rivera catalogadas dentro de las colecciones de Diego Rivera y Frida Kahlo en los museos Casa Azul y Anahuacalli; así como la pérdida de seis hojas del Diario original de Frida Kahlo, el cual se encuentra en la Casa Azul; además documenta la ubicación de varias piezas en colecciones privadas y subastas públicas en Estados Unidos y México.
“Es una tristeza tremenda”, afirma Hilda Trujillo en entrevista con EL UNIVERSAL, al dar a conocer dos documentos de decenas de hojas en las que muestra una investigación puntual sobre la sustracción de al menos 10 obras de Kahlo, como Retrato de Irene Bohus, Fantasía de una estufa, Dibujo drolático (objeto de partes), Mi chata ya no me quiere y Dibujo estudio para Mis abuelos, mis padres y yo y que fueron subastadas y hoy están en colecciones privadas; ahí también evidencia las irregularidades cometidas por el Fideicomiso del Banco de México por el manejo irregular de los derechos de autor de Kahlo y Rivera, que son patrimonio artístico de México.
La documentación que Hilda Trujillo hizo pública ayer en el blog hildatrujillo.blog/ está dividida en dos partes: “Pérdidas y apócrifos en el acervo de los Museos Diedo Rivera Anahuacalli y Frida Kahlo Casa Azul” y “Opacidad, despilfarro, robo autoral y abuso de poder”. Ahí, la gestora cultural que por 18 años estuvo al frente de los dos museos citados, asegura que su conclusión es que en este caso hay una mezcla fatal de prepotencia e ignorancia; un caso en el que por desgracia confluye “la frivolidad en el manejo del patrimonio, la ambición y la corrupción” en la que interviene la familia Phillips Olmedo y funcionarios del Banco de México.
El objetivo que persigue con esta denuncia pública es que “este documento sirva para que todas aquellas personas que vean que se está dañando el patrimonio, que vean malos manejos, al menos en cultura, lo denuncien”, afirma Trujillo, quien cuenta que no salió antes a denunciar en conjunto todo el caso porque no tenía todas las pruebas como ahora las tiene, y no podía salir a denunciar sin sustento. “De hecho hay mucha información que no puse porque no tengo las pruebas, pero sí voy a hacer una narración literaria” y agrega que lo que quería era escribir un testimonio muy riguroso, serio y documentado.
“Lo acabé hace como tres semanas. Lo tiene ya la Secretaría de Cultura desde hace dos semanas, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura lo tiene hace dos semanas, Banco de México y el Comité Técnico también lo tiene desde hace un par de semanas. Yo di un tiempecito para que si me buscaban y querían decir, ‘Oye, vamos a formar un comité para investigar’, les decía ‘Órale, salimos a la prensa juntos’. No es un ataque por atacar. Pero nadie me mandó siquiera un mensaje”.
EL UNIVERSAL solicitó un posicionamiento ante la denuncia al Banco de México y a la familia Phillips Olmedo, y hasta la noche de este miércoles no hubo respuesta.
En las dos amplias descripciones que Hilda Trujillo ha hecho con documentos, cartas, testamentos, incluye la publicación de las fotos de las 10 obras sustraídas entre finales de la década de los 50, después de que Diego Rivera determinará la donación de todo el patrimonio artístico Al Pueblo de México, y hasta finales de la década de los 90, tiempo del que también proviene la obra facsimilar del Diario de Frida Kahlo que hizo la editorial La Vaca Independiente, publicado en 1994 y que le ayuda a cotejar la ausencia de por lo menos seis hojas, es decir, 12 páginas que desaparecieron del Diario de Frida, cuyas fotos también enlista en la denuncia.
En ese documento de las pérdidas de obra, también incluye la atribución a los artistas de piezas apócrifas, en especial El feto, de Diego Rivera, que asegura que Carlos Phillips quiso hacer pasar por original y que para ella “constituye una forma de falsificación y una violación del derecho de autor”.
Hilda Trujillo también da cuenta de la opacidad en la contratación a terceros en beneficio de intereses de funcionarios y el mal uso de recursos en los museos, así como la participación de autoridades del Banco de México en negociaciones sobre museos y en particular en la exposición inmersiva de Frida Kahlo.
“Cuando comencé a escribir hace cuatro años me dije ¿para qué? Uno, por la preservación del patrimonio y que sea un ejemplo para que los demás denuncien cuando pasen estas cosas. Y dos, porque los promotores culturales, que somos los guardianes, custodios del patrimonio merecemos respeto. Por eso me puse a denunciar y a escribir”, afirma la gestora cultural.
Su propósito es que estas irregularidades y pérdidas se tienen que investigar, incluso señala que este año ya se puede consultar el testamento de Diego Rivera, pues ya han pasado 70 años de que fue hecho.
“El documento terminaba muy fuerte, trágico, pero un día en la madrugada dije: ‘No, a ver, la gente se va a deprimir y esto es su patrimonio y es muy valorado’. Pensé que no y entonces lo terminé como está, señalando que la respuesta está en las instituciones encargadas de velar por este patrimonio. Y entonces digo que el Banco de México y la familia Phillips le deben una explicación a la sociedad’ y entonces le digo a la sociedad: ‘aquí tienen las pruebas, aquí está el camino, vayan por ellas”, afirma Trujillo.
La gestora cultural no duda en ningún momento que hay una posibilidad de recuperación de la obra si lo quieren hacer. Y es optimista ante las acciones que hoy enfrentan en la Suprema Corte de Justicia la familia de Dolores Olmedo Margaín y el Fideicomiso de los Museos del Banco de México.
También señala en su denuncia el cierre del Museo Dolores Olmedo en contra de lo estipulado por su fundadora a partir de una donación oficial plasmada en su testamento público, y en un proceso al que se destinaron recursos económicos de la Nación.
“Su estrategia es el silencio para que se le olvide a la gente, pero por eso es tan importante escribir y dejar el testimonio y para ello escribí todo este documento. No lo quise escribir enojada, sino preocupada”, afirma y señala que espera alguna reacción del Banco de México o de la familia Phillips, pero sobre todo de la Secretaría de Cultura y del INBAL, “porque por ley, por la Ley de 72 de Monumentos Artísticos el INBAL está obligado a preservar el patrimonio nacional”.
Asegura que la otra cosa me parece muy grave, además de “la ausencia de las obras” —evita decir robo para mantener el mismo tono del documento que es serio y que solo habla con hechos— es la gravedad de la contratación a terceros del Banco de México. “No es que ellos hubieran robado, no estoy diciendo eso, pero sí estoy diciendo que ocultaron la información. O no actuaron”. La denuncia de sustracción e irregularidades en la obra de Kahlo y Rivera es un análisis riguroso y serio, una crónica de hechos y las investigaciones y lo que ha recibido hasta el momento es gente de museos que aseguran que esto pasa con las colecciones de otros artistas./ (EL UNIVERSAL)