Tubo de ensayo

22/marzo/2025

René Delios

 

Toda protesta de inconformidad si se sustenta en la realidad, en los hechos, es válida, muy aparte de que sea social o gremial.

 

Sino, es abuso.

 

Si se sustenta a causa de un daño general, pues hay que acuerpar la idea, pues es a beneficio de todos, y sí se quiere con la máxima de “juntos, pero no revueltos”, en caso de que las causas no sean del todo comunes para la población, por ideologías no coincidentes, pero de necesidades evidentes, como la cuestión laboral de los maestros, que le atañe solo a ellos pero que, de ignorarse, al rato se la aplican a todos.

El punto es que se han dado marchas y bloqueos de inconformidad de todo tipo, y en algunas se genera la violencia, lo que demerita la causa como ha sucedió en no pocas ocasiones, generando incluso lesiones a terceros, y desde luego, destrozos en propiedad privada y del estado, que llaman más la atención que el objetivo mismo de la supuesta demanda, como sucede en las marchas del 8M, que es más nota los hechos que la causa.

Igual en zonas indígenas, en dónde se presentan problemas entre grupos que se disputan el poder local; es disputa cupular, no para beneficio de la población, lo que se llama caciquismo, que igual se debe someter al imperio de la ley, pues bloquean caminos, encierran gente.

Los indígenas no son idiotas: saben bien lo que hacen, pues lo planean con alevosía y ventaja.

La otra es que en medio de ese oportunismo -sea social, gremial o político-, desde luego que aparecerán personajes, sectores, grupos, gobiernos, que llevan doble propósito so pretexto de la causa, y ni les importa las consecuencias con tal de lograr sus propósitos.

Y eso se ve en todos los ámbitos: hay mala calidad de la política en éste país y por ende, mala clase política, y eso se refleja en la administración pública, en la representación popular.

 

Ahí están los ejemplo, las referencias.

 

Malos y malas gobernantes ¡Desde luego que los hay! Como los ha habido.

Son bastante los nombres de los legisladores, funcionarios, ex gobernantes que han estado o están en proceso e incluso encarcelados en lo que va del siglo, como para sostener que, la corrupción se ha erradicado.

Y así lo dicen aun sea claro el mal de origen, desde una comunidad indígena que quiere imponer qué pensar -sobre todo en lo religioso- a sus habitantes, de acuerdo a sus prepotentes usos y costumbres, que han servido para pisotear derechos humanos bajo la complacencia del gobierno, hasta permitir los abusos de los normalistas de Mactumactzá o del magisterio por parte del gobierno estatal, so pretexto de la tolerancia y aun se afecten a terceros, o en el caso de las activistas que destruyen patrimonio nacional so justificación de que las matan, cuando en este país matan nueve veces más hombres al año –y un buen número de víctimas que nada que ver con la delincuencia, como argumentan las activistas radicalizadas-, y sus familiares no marchan para destrozar la propiedad pública o privada.

 

En la neta, sin hipócritas posturas.

 

Pero igual en la de altura, la presidencia de México y su parafernalia de culpar al pasado –lo volví a escuchar con la presidenta con eso de los médicos cubanos, especialistas que van en dónde no van los nuestros, y que cubren las faltantes porque en México el neoliberalismo no incrementó matriculas en la especialidades de medicina, salvo te fueras al extranjero-, cuando aceptó el reto de eliminar la corrupción en -y hacer progresar a- México, y nada más no la va a cumplir en un sexenio si va a seguir buscando culpas como su antecesor.

Y así, desde una comunidad indígena, pasando por todos los niveles de mando en el país, y hasta en las cúpulas del mundo –EU y Rusia, hablarán en breve sobre Ucrania, pero sin Ucrania- manipulan a la política a modo, en perjuicio de los pueblos o el habitad.

 

Todo por tener el poder por el poder.

 

Y cuando la gente de abajo, de base, de trabajo le protesta, con razón, con argumentos, con valentía, la fácil es recurrir a la retórica como lo hacía el PRI-gobierno con aquello de ideología comunista, o ahora con lo presente de los males del neoliberalismo, cuando tenemos un pueblo que manifiesta claro su preferencia para enderezar las cosas, sin violencia, como lo hizo con el voto.

¿Entonces por qué hay funcionarios de la 4T que desconfían de los grupos, los gremios, las organizaciones y se ponen a la defensiva?

Es sencillo: hay que aclarar lo que es, cuando haya abusos, como ahora lo hace la CNTE pues, en su petición original no incluía derogar la ley del ISSSTE 2007, y que ahora retoman como bandera de lucha justificando sus excesos en contra de los ciudadanos, no del gobierno, como bloquear aeropuertos, carreteras, avenidas, de ciudad de México y otras ciudades, entre otras medidas que no logran la credibilidad social, porque lamentablemente, cada cual en su cada quien, se forja su propia imagen.

No, en el caso de la ley del 2007 del ISSSTE, la CNTE no tiene razón; eso sería para otra negociación en su caso, y sin andar con tanta parafernalia de paros y agresiones para solicitar mesa de negociación sobre ese tema, y ya queda si la petición la integra la autoridad competente a la negociación presente.