René Delios
En todo el país los gobernadores de los estados no pueden estar al cien, aparte de que es inicio de sexenio transitamos la cuesta de enero, un periodo administrativo en el que no hay dinero “al cien”.
Para qué la parafernalia.
Ya depende de cada gobernante, el cómo con lo poco que tenga o en el caso de los que entran recién, se desempeñe con lo que le dejaron.
En el caso de Chiapas, aún se tenga varo, éste poco luce; los pendientes sociales son enormes, rezagos de sexenios bastante enumerados que abarcan hasta cuestiones agrarias, ahí latentes, enemistadas, intracomunitarias, que es lo peor, y que los especialistas llaman interétnicas, con varios matices, hasta religiosos.
No es Chiapas una pera en dulce para quien quiera en verdad remediar esos problemas que, comprenden competencia hasta federal.
Porque a estas alturas del primer siglo del tercer milenio, como que ya deberían ser cosas definidas y así, otras tantas pendientes entre ejidos, incluso municipios.
El nuevo gobierno lleva un poco más de cien días y hay aparentemente poco que reconocer; pero se ha visto voluntad de atención, y de aplicación de la ley, sobre todo en seguridad, que es un mensaje importante, que en los próximos meses se tendrá que consolidar, porque es de lo más importante para la llegada de turistas e inversionistas.
Un Chiapas explotado, saqueado, manipulado, a conveniencia de familias, cotos de poder, grupos en discordia que no miraron nunca el daño colateral, en aras de posiciones, mandos, beneficios.
Presupuestos de sexenios que no se vieron, que no se ven.
Dónde están los centenares de millones de pesos digamos, de tres sexenios, por hablar solo del siglo XXI.
Están casi los mismos caminos, las mismas veredas, las calles destrozadas, las escuelas viejas. Pueblos sin iluminación suficiente, de años.
Nos acostumbraron a esa carencia en medio de discursos triunfalistas.
¿Es hora ahora?
Esperemos, porque la población con nada, volvería a desconfiar, al ver que sigue lo mismo: el discurso por sobre la realidad.
Así que los discursos contundentes, las afirmaciones oficiales, tienen que palparse, ser visibles en todas las ´pareas del gobierno, no solo en unas cuantas dependencias.
Tienen que ser parte de la sociedad chiapaneca, y eso lo saben los que tienen hoy el mando, en todos los niveles y representaciones.
No más demagogia.
El que no funcione, que se vaya.