Tubo de ensayo

20/marzo/2025

René Delios

Y de pronto, de las escuelas con muros de tablas y mobiliarios de troncos que aún abundan por las zonas marginadas de Chiapas y de este país –que es otro rezago infame y acumulado de sexenios ha- nos recuerdan que en esas regiones durante la pandemia no hubo clases “en línea”, pero como en México hay puros alumnos inteligentes y destacados, ni en el medio rural –que no tiene internet- y ni en el urbano –en donde no todos tienen red-, nadie reprobó por orden presidencial.

 

Todos aplaudieron.

 

De todos modos, desde el gobierno, como siempre, dijeron que fueron un éxito, y compensaron así -de pura boca- el calendario escolar, interrumpido por el paso tremendo del Covid-19, del que aún hay muchas cosas qué precisar -incluyendo el cómo le hicieron con la carencia de calidad ante falta de capacidad de decenas de miles de maestros que nada más no sabían, y ni saben usar, las computadoras para las clases en línea-, entre otras cosas en torno a la educación básica: ¿En qué la impactó la pandemia, promovió algún tipo de rezago, hizo ver deficiencias?

 

Nada dicen: es la nueva escuela mexicana, exitosa, idónea. Y pensar que la llamaron comunista desde el neoliberalismo.

 

Pero nos olvidamos de lo otro: de esas zonas marginadas sin Internet, en que las que no se dieron las clases en línea: ¿Cómo quedamos ahí en cuanto a aprovechamiento?

 

El promedio no puede ser estándar al nacional.

 

Y nos concentremos en ciudades, en dónde sí hubo y hay el servicio de Internet, pero aterricemos solo en esos hogares en dónde tienen contrato de cable –pues no en todos los hogares lo tienen-, con la novedad de que el señor y la señora –como le sucedió a miles de maestros mayores de 40 años-, nada más no se les da usar la computadora como a los infantes.

 

De eso tampoco se habló: ¿Por qué?

 

Ahora que se negocia con la CNTE, la presidenta debe hablarles claro pues, son empleados de la nación: ¿Qué con la calidad educativa?

 

Es asunto de dos, es cierto: la infraestructura –decía- en muchas escuelas es de lástima, y lo peor es que no pocas aparecen como concluidas: se robaron el dinero.

 

Aterrizamos: la generación que hace cinco años estaba en tercero de primaria, que recibió las clases en línea, que regresó a la escuela para el ciclo 22-23, es decir, a quinto año: y para el 24 salió de sexto e ingresó a la secundaria.

 

¿Hay un estudio sobre el nivel con qué ingresaron al siguiente nivel? Igual y sí, e imagino que comprende un análisis de los que se fueron de la “secu” a la prepa, y de ésta a la educación superior.

 

No, no hay eso –en éste México aún hay irresponsabilidades-, aún sea un tema tan serio como cuidar la soberanía: esos alumnos son el futuro de México, no la 4T.

 

Porque eso debe de evaluarse –ya que con el magisterio no se puede-, en el entendido de que por dos años esos estudiantes de diversos subsistemas no asistieron a clases regulares, y aunque seguramente no sucederá, no está de más apuntarlo: no pueden ir al cien, pues la instrucción primaria es un asunto milimétrico, memoria, razonamiento, análisis, conclusiones o ejecución, según el caso y el maestro, lo que incluye debate, pero eso no se dio pleno en las clases en línea.

 

¿La educación tiene una laguna?

 

No, más bien dos tías terribles: la SEP y la CNTE, que no hablan de los fundamental y se la han pasado merodeando diferencias por casi cuarenta años, por asuntos laborales, mientras ambas las dos, han deslizado la razón y lo que es del interés de México, y esperamos que se eleve el discurso y se sienten a hablar realmente del cómo está frente a grupo, la calidad de la impartición de la enseñanza.