René Delios
De vez en vez en éste país suceden cosas bárbaras que nunca se esclarecen del todo, y se quedan como en el limbo de la historia represiva o abusiva en la nación, y para no ir tan lejos podemos mencionar desde Tlatelolco, luego Corpus Cristi, pasando por Aguas Blancas, brincando hasta Acteal, de ahí Tlatlaya, llegando a Ayotzinapa para aterrizar en la última: Teuchitlán, ya entendiendo que los dos últimos no pueden ser vistos como los otros anteriores que se consideraron crímenes de estado, pues estos son del crimen organizado, entre otros varios conocidos, pero al igual que a todos los anteriores, le crecerán líneas de investigación que se harán unas trenzas de las que se colgarán no pocos protagonistas, habidos de imagen, aunque los hay quienes prefieren el bajo perfil en éste caso, como los dirigentes nacionales del Movimiento Ciudadano –el líder y su santón-, pues éste sí viene a evidenciar el gris gobierno de Enrique Alfaro en Jalisco, y que fue de lo más contra de AMLO, solo por serlo –como el perredista Silvano Aureoles, en Michoacán, hoy prófugo-, y como otros opositores se opuso a la creación de la Guardia Nacional y que ésta, pasará a formar parte de la Sedena pues olía fuerte a represión, entre otras tantas iniciativas “populistas y de control” como las describió, y que ya no le importan pues vive su retiro adinerado y lejos del peligro tapatío, en España.
El caso es que el tema de los desaparecidos se atraviesa en medio del tema arancelario, y la fanfarronada gringa de enviar un acorazado “al Golfo de América” en aguas territoriales entre ambos países, pero es otro tema que si bien atrae a los medios informativos, más lo hace el morbo para explotar el caso Teuchitlán, en Jalisco, pero no con el afán de informar tal cual lo que es, sino por el doblez que pueda generar en la 4T, y en esto no escatiman el varo, pues de acuerdo a estudios serios –“yo no lo sé de cierto, lo supongo”-, en cuatro días desde sectores ligados a la oposición -¿Quiénes más- han destinado 20 millones de pesos en una guerra sucia tan solo en la red social X -con cuentas bots-, contra el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, por el hallazgo del presunto campo de exterminio en el rancho Izaguirre, en Teuchitlán, Jalisco, que ahora le quieren adjudicar a su gobierno cuando, esa entidad ha sido gobernada por el PAN (tres periodos) y el MC (Dos con el presente) desde hace que comenzó el siglo, por lo que la misma mandataria cuestionó: “Alguien está destinando recursos ¿De dónde 20 millones de pesos en cuatro días para poder levantar una tendencia, que es una tendencia falsa?”.
No entienden: ya ni Televisa manipula a México como otrora; la banda ya diferencia entre futbol y noticias, por lo que no se entera de México por sus noticieros, o los de TV Azteca, o demás ejemplos, y percibe –desde abajo, a ras de suelo-, que a México no le va como ellos dicen, y aunque ni se preocupan si el peso se mantiene estable pese a la amenaza de aranceles pues no venden nada al extranjero, es gente que confía en los gobernantes de Morena y ya, por lo que tienen claro que no es cierto que “el país se hunde”.
Nadie los llama para ir a recibir al diputado, al senador, a dar el moche para el líder.
¿No les bastó todo el sexenio pasado para darse cuenta que, quiénes perdieron la credibilidad fueron ellos como opositores, e igual desacreditaron a sus medios afines?
La verdad no importa que le sigan tirando a la presidenta, a la 4T y a Morena, pero igual les sirve de catarsis.
Mientras que gasten su paga.
Matraz
Al margen de las negociaciones que logren gobierno y la CNTE, de acuerdo en que le hagan justicia al magisterio, que no se lo agandallen trabajando por ley más de treinta años -el o la que no quiera-, y que le den lo justo para la jubilación, que educar a menores no es cualquier cosa, y más cuando al educando no les da el cráneo para ello, y es ahí dónde surge el maestro de vocación –de vocación, escribí, porque los más no lo son-, y se enfoca en ese o esos alumnos, adecuando a la necesidad de cada chavo o chava, esos diseños pedagógicos del escritorio federal.
La otra es que, sea por moralinos, sea por obsoletos, la curiosidad de la infancia en temas tabú ya usa de años celular, internet, Google, para conocer con abundantes videos y datos, lo que se niega en los libros de texto.
Por eso fue sorpresa aquellos moralinos del PAN en la llamada asociación nacional de padres de familia, quienes en coro con sus aliados, acusaron al Andrés Manuel de “adoctrinar” a la niñez mexicana desde los de texto gratuitos, de marcadas tendencias comunistas, e incluso la gobernadora María Eugenia Campos, de Chihuahua –parte de la nueva extrema derecha mexicana-, instruyó detener la distribución y entrega de los nuevos libros a los niños de su entidad, justificándose impedir ese derecho, por el juicio de amparo promovido por esa unión nacional de padres de familia –iracundos porque también les quitaron el subsidio-, y así sin libros se la pasaron cuatro meses los alumnos de esa entidad norteña, solo por la ideología de la mandataria antepuesta a sus obligaciones.
En todo eso los maestros ni se metieron, ni les interesó demasiado, no era su problema aun tocara de lado a “sus” alumnos queridos, y es cuando la gente piensa que son lo que menos le interesa –los alumnos-, y esperemos que hayan sido mencionados en la reunión con la presidenta, pues el magisterio, muy aparte de que se le den todas sus demandas -que sería lo justo-, le debe a México: necesitamos esa calidad que dicen tener, porque ya son licenciados, tienen maestrías y hasta doctorados.
Deben de demostrar ya, su nivel, pues México ni por asomo esta entre las mejores estadísticas en educación básica en América Latina.
Ellos –los maestros- son empleados del Estado Mexicano, como los soldados, y deben de responder a la altura, con calidad y entrega –como los soldados-, pues la educación como la custodia de la soberanía, son prioridad para México y así deben de verlo los docentes.
¿Nacionalismo y humanismo en la nueva escuela mexicana?
Muy aparte de esas referencias de sexenio, lo que necesitamos es calidad en educación básica, y esa es responsabilidad de dos: SEP y magisterio.