Tubo de ensayo

17/Julio/2017

 

René Delios

 

Nada más aparecieron las mujeres en el escenario se le fueron encima hasta sus iguales como si sus derechos políticos y militantes no estuvieran vigentes.

He visto –como muchos otros- desde cuando varones con aspiraciones despliegan una cobertura publicitaria y desde luego, material por el estado, promocionando o sus plataformas o su imagen personal y ya en el descaro las dos cosas, ante la parsimonia del IEPC que, desde luego, sino contamina evidencia el cómo se disfrazan acciones que de democráticas no tienen nada y si actos adelantados de proselitismo.

Porque de eso la única que parece no darse cuenta es la ley, porque hasta desde el gobierno del estado les mandaron a decir a los que con cargo las buscan, pues que renuncien y sigan sus aspiraciones.

Pero en tanto lo que vemos –y ha de suceder en casi todas las entidades del país- una en el escenario nacional y dos en lo estatal iniciaron actividad política con miras claras a 2018, igual rompiendo con instrucciones por aquello de no hacer sombra a los delfines que, nunca faltan, en todo cierre de gobierno.

Pero el punto es que por ejemplo, Ivonne Ortega recorre la nación en abierta propuesta propia, no de promoción partidista, para la presidencia y, María Elena Orantes hace lo propio por la entidad, buscando por segunda ocasión ser gobernadora, y Sásil De León Villard busca llegar al senado.

Ya la sabe: la misoginia partidista se les fue con todo, primero desde sus propios partidos y luego desde sus propias tendencias o alianzas. Obvio, también la opinión pública que, considera, que las tres mujeres aquí mencionadas no han hecho nada por sus pueblos, aun  Ortega ya haya sido gobernadora de Yucatán, Orantes senadora y ahora diputada federal por Chiapas, y De León tanto diputada local como federal.

Muy aparte de la señora Ortega cuya campaña ya está en todas las redes sociales en la búsqueda de la presidencial, las legisladoras chiapanecas no han ocupado cargos de decisión; han sido hasta la fecha solo gestoras en cargos de representación popular.

Pero muy aparte de eso, sus aspiraciones son legítimas, como la de todos los demás varones que buscan posiciones y sí que sorprende que en especial, se la dejen caer tan pesada a éstas dos damas cuando la verdad en su caso, se la merecerían todos si a esas vamos preguntando qué han hecho todos los que se ven, por Chiapas.

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