Tubo de ensayo

19/Mayo/2017

 

René Delios

 

El tema de la semana habla de asesinatos a periodistas; de la reacción federal por esos hechos cuando hay otros acumulados sin solución, y que estos arteros se vienen a integrar a la inseguridad para una profesión en condiciones bastante vulnerables, en un país que se dice democrático, sujeto a la critica pública, y que se haya a tres fuegos, entre el crimen organizado, los políticos -los actores- y las políticas -los gobiernos-, además de la opinión pública que, cuestiona el desempeño profesional del “oficio”.

En medio de esas tres agresiones, no siempre objetivas los periodistas se vuelven ya objetivo, y mortal.

¿Cómo lo van a impedir?

Y la otra: ¿matando a unos termina el trabajo de otros?

Desde luego que no.

Los periodistas en éste país a riesgo, pues seguirán muriendo, y aun eso seguirán describiendo las irregularidades de lo que suceda en gobierno y crimen, a ver quien se cansa primero, aun cuando la verdad filosóficamente se mantiene y surge, tarde o temprano, mientras lloremos a los ultimados.

Ya lo escribió alguien: La verdad es verdad, la mentira, tampoco.

El crimen organizado no tiene salida: están fuera de la ley, son rechazados por la sociedad, sin Dios y sin Diablo, su vacío no lo llenan los dólares que acumulan, mientras se la pasan escondidos ante la zozobra de ser encontrados y detenidos.

¿Qué es lo que pasa que los periodistas se van enterando de sus hilos, nexos, negocios?

Las filtraciones tienen que ser de adentro, sean vertidos por la vía judicial o traidores de ellos mismos o sino pues ¿cómo?

Incomoda, molesta, que como los políticos con discursos vacuos o demagogos, este crimen mexicano quiera acallar la realidad con balas y muerte.

Estos asesinatos ya hicieron más ruido del necesario, incluso a nivel mundial.

¿Les conviene? El escándalo mundial obliga al gobierno mexicano a reaccionar y de ahí la parafernalia esa del mandatario en pro de la seguridad para periodistas, y que ni sabe cómo.

Van más de ciento veinte compañeros asesinados ¿y eso ha disminuido el señalamiento de los ilícitos del crimen organizado?

La verdad no les van a alcanzar las balas.

Como cuando se descubre un hecho de corrupción, pasa con esas organizaciones: el error es de adentro ¿de dónde más?

Lamentablemente asesinan por lo más delgado, sin ver sus entrañas, viscerales, sin ética, norma, regla, lealtad.

Cansa, pero hay que seguirle, porque lo no respiran es que en este oficio o profesión, las cosas siempre son a riesgo: hasta una nota “chayotera” -como dicen muchos ignaros- que igual que beneficia a un lado, afecta a terceros, imagen entonces una nota informativa que denuncia: los encabrona tanto como para mandar a quien jale el gatillo.

 

Matraz

 

Corría por las calles de Tuxtla; salía bien temprano con su micro short naranja y su camiseta escotada blanca, e ignoro cuantos kilómetros y por donde corría; solo me decía que le decían tontera y media a esa runner solitaria –porque lo era- que vino a Tuxtla recién egresada de periodismo en la UV.

La veía regresar al departamento que compartía ella y las hermanas Rodríguez –Candelaria y Tina-, y tomar su Jumex de Piña o Naranja, un desayuno ligero e irse a chambear.

Eran años en que gobernaba Absalón Castellanos Domínguez la entidad.

Por un par de años, Regina Martínez radicó en Tuxtla Gutiérrez, en la cuarta poniente, entre la avenida central y primera norte.

Fue mi amiga y no. Así como de siempre pasa entre periodistas.

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