Tubo de ensayo

12/enero/2018

 

René Delios

 

Se necesitó verdaderamente un gobierno tan impopular para enervar a los ciudadanos de la nación.

Deslicemos el caso de los actos vandálicos, como los oportunismos que son, tanto para abusar como para manchar la organización ciudadana, y nos concentremos en la conformación de esos contingentes ciudadanos, y en algunos detalles que no fueron reseñados en los medios electrónicos pero si en los muros de los usuarios de redes, que fue la intercomunicación de sociedad a sociedad si se quiere llamar así, y que ignoró completamente las versiones oficiales que ya son ahora, las que gritan solas en la loma.

Tenemos entonces que estudiantes universitarios, asociaciones ciudadanas, políticas, frentes populares, amas de casa, burócratas, empleados, chavos banda, empresarios, comerciantes, gremios campesinos o camioneros se manifiestan y entienden por esa vía.

No podemos decir que se trata de acarreados, no hay torta, refresco, el camión por ahí estacionado.

Aquí no hubo sindicatos charros, adherencias partidistas, como tampoco disturbios ni pintas en autos y muros con insultos o graffitis; no hubo anarquistas reventando la protesta y ni la inútil vía del saqueo para demeritar éste movimiento virtual de creciente  fuerza, por el hartazgo en los gobiernos cuanto ineficientes como corruptos.

En éste país con éstos gobiernos que desde hace un siglo promulgaron la constitución, no avanza; sean las siglas que sean pues todas han sido gobierno incluyendo los estados de la República, salvo Morena que no creo que en seis años acabe con lo malo de cien, repito.

Sus avances son cuanto lerdos como llenos de tráficos de influencias. Los beneficios de cobertura y calidad son muy caros como malos y explotando la pobreza y todavía esos funcionarios tienen salarios más altos que los de los gringos, me cae.

Se ha padecido para esto clientelismo, corporativismo, paternalismo en detrimento de la democracia y la credibilidad en las instituciones por la manipulación de recursos públicos a cambio del voto.

Le agreguemos “moches” panistas en gobiernos de su dominio, e inseguridad perredista como en Tabasco y Morelos; antes Guerrero en dónde fue diez años gobierno.

Ya no se diga el PRI, en el hervor del cuestionamiento, del señalamiento popular, sin más: sociedad civil.

No faltaron los que trataron de montarse en ésta manifestación ciudadana sin líderes, bajo el argumento de que también son ciudadanos, pero son personajes públicos, políticos que capitalizan todo, más su imagen, la explotan, cínicamente; deberían participan y ya, sin declaraciones hacia nadie, sin ser portadores de la verdad.

La organización ciudadana es una muestra de la voluntad pacífica para que en los tres órdenes y niveles de gobierno reaccionen, se bajen de su nube; minimizar éstas cosas ha costado mucho en otros rumbos, latitudes, longitudes.

No será éste el primer gobierno que dice que sus determinaciones son las más saludables para la nación; no será el primero que se ha equivocado en su apreciación y ni en sus resultados: éste no es la excepción, es el peor.

Va de retro y en eso se lleva hasta a los que tienen el varo.

La pobreza nos creció, esa es la verdad y ¿Entonces?

Y en medio de esto, de la inconformidad general, sus charros callaron, sus serviles se silencian, los oficiosos tratan de justificar lo injustificable y no les da el cable, la TV abierta, la Frecuencia Modulada, los impresos afines.

La red los borró.

La red ciudadana propone: “basta clase política; nos cansamos”.

No se ven visos de cambio en esa superestructura que de siempre se ha beneficiado de los recursos públicos so pretexto de sus causas, demandas; no se aprecia que se dé un verdadero programa de austeridad de los mandos medios para arriba –hasta los gobernantes mismos-, que refleje en serio a una nación en crisis económica, porque la de incredulidad ya está fincada.

Desde el uso excesivo de autos y gasolinas, personal, gastos de representación, equipamiento, -hasta aviones y helicópteros-, seguridad desbordada para un solo jefe ¿Qué es eso? Ni en EU en dónde ya les mataron un presidente.

Bueno, acá un candidato a la presidencia, pero fue cosa interna del partido que criticamos: el PRI, el que nuevamente gobierna y vuelve a llevar al país a una crisis severa, a una corrupción sin precedente, a una demagogia exacerbada.

A una nación inconforme que se organiza y convoca sin los intermediarios de antes.

 

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