Editorial

10/enero/2018

 

El problema jurídico agrario que reclama Chenalhó, no es competencia del gobierno del estado. La corte del ramo, responde de acuerdo a los nuevos esquemas de la procuración de justicia, esto es no hay miramiento social en el principio de “La ley es dura pero es la ley”, y extraña que existan los que reclamen eso cuando, se hace necesario transparentar la aplicación de ésta.

Los indígenas de Chenalhó se desenvuelven bajo el principio de usos y costumbres, y muchos de éstos usos las más son aplicados bajo autoritarismo y prepotencia, desafiando según esto a las autoridades no solo estatales sino federales.

Así, el desalojo de ayer obedeció por la postura de todo  nada, por lo que unos doscientos indígenas se concentraron frente a las puertas de palacio de gobierno, a protestar y generar destrozos.

Es claro que los dirigentes indígenas saben que no tienen razón, que agredir a la autoridad es delito y más cuando se cierran a todo, y quieren imponer su criterio por la fuerza, la amenaza, sencillamente porque se lo han dejado hacer por años.

Es por eso que este desalojo sorprende a los más, incluso a los indígenas mismos.

No debería ser así: ya antes, en la Torre Chiapas, un grupo de Chamulas había sido desalojado, al bloquear la salida de los empleados; esa vez los indígenas pedían el dinero del municipio, que no se lo habían dado, según ellos.

No deben ser pocos los que celebran que se haya llegado a éste extremo, cuando lo que debe imperar son los acuerdos, y a lo mejor terminar con esos cacicazgos que tanto han explotado el mundo indígena.

 

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