Tubo de ensayo

13/octubre/2017

 

René Delios

 

De los doce gobernadores panistas en el país, solo llegaron tres a la convocatoria del jefe y para otros el dueño del PAN, Ricardo Anaya: Miguel Angel Yunes de Veracruz; Francisco Vega de Baja California y Miguel Márquez de Guanajuato, el pasado lunes.

Días antes, Francisco Domínguez Servién, el gobernador de Queretano había advertido que la renuncia de la señora Zavala al partido, era mucho más de los supuestos memes y referencias imprecisas por algunos periodistas minimizando el hecho.

Ciertamente así es, en especial los que dejan aflorar sus filiaciones ideológicas en sus textos, lo que impide ver una cuestión real y contundente a los electores al omitirse detalles definitivos: Zavala no hizo carrera a la sombra de su marido; la inició antes que él y llegó a cargos de representación sin el empuje de éste, cuando en el PAN se ascendía por méritos propios.

No son pocos líderes regionales y militantes de cuadros los que, desean retornar con mucha fuerza a esa premisa, y no seguir en el tráfico de influencias que se practica hoy en el PAN –y solo falta que digan que Ricardo Anaya las está cobrando, como ha sucedido en el priismo de tiempo ha- para llegar a un puesto de elección popular.

El PAN es el partido político que ejerció el Poder ejecutivo en México entre los años 2000 y 2012. Los miembros de este partido se denominan panistas.

El PAN es la segunda fuerza electoral federal en las Cámaras de Diputados y Senadores, y también como gobierno en los estados del país, con doce entidades encabezadas por sus militantes, y que son los estados de Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Guanajuato, Puebla, Querétaro y Tamaulipas, y otros cuatro en coalición con el PRD, en Durango, Quintana Roo Veracruz y Nayarit, pero como se apunta líneas arriba, gobernados por militantes blanquiazules.

Pero entendiendo en números, destaca Veracruz, que es la tercera entidad electoral luego de Ciudad de México y Edomex; Baja California Sur y Guanajuato, no son entidades definitorias y además ahí los triunfos panistas no fueron en contundencia. Incluso en Guanajuato, tierra de Fox, estuvo cerrada la contienda con la dupla PRI-PVEM.

Se supone que, también, debieron estar presentes los nuevos gobernadores de Durango Quintana Roo y Nayarit, en especial éstos dos últimos que como Yunes, lograron sus triunfos en la era Anaya.

La cosa es que éstos, tienen la espina clavada porque el dirigente panista desdeñó sus contiendas concentrado casi al cien en el Estado de México, en la idea distante de poder aganar con la señora Josefina Vázquez Mota, una señora de la misma frecuencia del dirigente panista en la idea de que son los idóneos para triunfar cuando, el carisma no les da, menos la imagen.

Como Vázquez que se vio presidenta, Anaya se proyecta, aun la clara división en que tiene al partido, y cuyas consecuencias ya no se detienen con nada en ese partido aun conservador que, si bien no va a traicionar a sus ideales, sí va a retirar su apoyo amplio al dirigente, desde ahora, por la insistencia clara en no ser transparente.

Ahora sí que es la crónica de una derrota anunciada.

 

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