Las crónicas de un continuo despertar 

12/Agosto/2017

 

Arít León Rodríguez

 

De manera que sorprende -y no tanto- la Legislatura mexiquense despenalizó la venta de bebidas alcohólicas a menores de edad y sin licencia de funcionamiento, autorizó la expedición de licencias quinquenales para expender el producto, además de eliminar la ley seca para la jornada electoral.

La iniciativa deroga el artículo 148 Bis del Código Penal, que en la actualidad contempla una pena corporal de 3 a 6 años de prisión y de 500 a 2 mil días de multa a quienes expendan bebidas alcohólicas sin licencia de funcionamiento.

Así que con las reformas se reduce el término medio aritmético de punibilidad del delito de venta de bebidas alcohólicas, lo que ocasiona que no será un delito grave y se quede en una falta administrativa.

Las modificaciones tienen por objeto cubrir los compromisos del PRI-Gobierno con los empresarios del sector, sin reparar en que la entidad ya tiene problemas graves de robo de vehículos, feminicidios e impartición de justicia, y ahora, esto.

Los feminicidios en el Estado de México, el imponente cinturón industrial de 16 millones de habitantes que rodea la capital, ubican a la entidad por encima de los peores años de Ciudad Juárez –entre 1993 y 2005-, cuando se contabilizaron 374 feminicidios en más de una década. Según el Observatorio Ciudadano en contra de la Violencia de Género, solo el año pasado hubo 263 asesinatos de mujeres en el Estado de México.

Las cifras oficiales dicen que fueron muchas menos, 61, porque el resto de muertes no cumplían con la tipificación de feminicidio que manejan.

Desde la configuración del México moderno hace nueve décadas, el Estado de México ha estado gobernado ininterrumpidamente por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), incluido el actual presidente, Enrique Peña Nieto (2006-2012).

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En el país los jóvenes continúan siendo la población más afectada con el VIH/Sida, la falta de educación sexual en el hogar y la escuela, la desinformación y los programas basura, han generado que nuestra juventud este enfermándose, especialmente los que se ubican en el rango de edad de 15 a 29 años, quienes representan el 30 por ciento de toda la población afectada por el virus.

No es de extrañarse, si pensamos que el miedo a saberse contagiado del VIH-Sida inhibe que los ciudadanos se realicen una prueba de detección, al grado de que sólo el 10 por ciento lo hace, pero pocos dejan de tener contactos sexuales.

La Secretaría de Salud del estado trabaja proporcionando atención integral de las personas viviendo con VIH y fortalece las estrategias de prevención del VIH y la promoción de la salud sexual, especialmente en las poblaciones en mayor riesgo, que coadyuven a disminuir la incidencia en un marco de equidad, respeto a la diversidad y derechos humanos con la participación multisectorial y de la sociedad civil.

Actualmente, la tasa de mortalidad en el país ante dicha enfermedad es de 4.2 personas por cada 100 mil habitantes cada año, mientras que la cifra establecida por la ONU en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) es de 3.5 defunciones.

 

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